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domingo, 12 de agosto de 2018

Ayudando a gestionar la frustración (parte 2)

La semana pasada traté el tema de la frustración infantil y de la importancia que tiene el trabajar esta emoción de manera temprana e ir preparando el camino para que poco a poco se gestione de una forma más satisfactoria. Si te apetece recordarlo o no tuviste la oportunidad de leerlo, puedes hacerlo aquí.

Hoy continúo con este tema y traigo una recopilación de diversas técnicas,  métodos y recursos que pueden sernos de gran utilidad en este proceso no siempre agradable y para nada sencillo. Apoyarnos en estas técnicas , actividades y recursos nos va a  ayudar a reforzar conductas,  a  afrontar situaciones complicadas y a dotarnos de una mayor seguridad y fortaleza para hacer frente al reto que supone aprender a gestionar de manera exitosa la frustración.

Actividades para ayudar a manejar la frustración 

Son muchas las actividades que podemos poner en práctica con la finalidad de entrenar esta habilidad y lograr que poco a poco sea más sencillo afrontarla. He seleccionado tan sólo algunas que yo misma he puesto en práctica y me han resultado exitosas y de gran ayuda y otras que usaré en un futuro no muy lejano. Os dejo con ellas.


  • El frasco de la calma es un método excelente para atraer toda la atención y lograr que poco a poco se vayan tranquilizando. Esta actividad puede beneficiar tanto a pequeños como a mayores ya que ayuda a combatir el estrés y aliviar tensiones . Además,  es algo muy sencillo de fabricar y lo podemos hacer nosotros mismos en casa. Sólo necesitamos un tarro de cristal, agua,  pegamento y purpurina.  


Observar los movimientos de la purpurina en el líquido del bote tiene un efecto hipnotizante y es precisamente eso lo que hace que nuestro estado emocional se relaje, ayudando a ganar la batalla a la frustración y la rabia.



  • Los beneficios de practicar yoga alcanzan el terreno físico y psicológico. Instruir en el control del estado mental,  así como usar la respiración de forma adecuada,  es una forma estupenda de dotar a los niños de herramientas para gestionar emociones complicadas,  y resulta determinante para la inteligencia emocional .

  • Usar la distracción de contar o enumerar nos permite activar la parte más racional del cerebro para de esta forma canalizar toda la energía de la frustración y apaciguar el malestar emocional.  Por ejemplo, podemos contar los dedos de la mano, los dedos de los pies, las piedras que tenemos alrededor si estamos al aire libre, o cualquier cosa que se nos ocurra en ese momento.  La cuestión es contar. Este truco ayuda a poner fin al secuestro emocional en el que se encuentran los más pequeños cuando la realidad y sus expectativas no confluyen.


Literatura infantil

Benditos cuentos que tanto nos aportan a peques y adultos. Son un recurso estupendo para trabajar multitud de aspectos en la crianza y educación de los niños, siendo nuestros perfectos aliados para inculcar valores,  normalizar sentimientos y tratar temas complejos o sensibles.

Cuentos que trabajen la educación emocional hay muchísimos, afortunadamente es un tema que se le está dando todo el valor que merece. Si nos adentramos en la literatura infantil que trata el tema de las emociones , nos sorprenderemos gratamente. Hay un sinfín de opciones y para todas las edades.

En concreto,  los cuentos que trabajan las emociones como la rabia,  la furia y la frustración , se muestran como historias donde además de explicar que sucede cuando nos sentimos enfadados y algo no ha salido como deseabamos; nos proporcionan lecciones y aprendizajes prácticos para afrontar con mayor facilidad esos traspiés y esa fuerza emocional que nos invade y nos lleva a comportarnos con rabia y agresividad, con nosotros mismos o/y con los demás.

A continuación tenéis una pequeña selección de cuentos que tratan este tema, y que no pueden faltar en nuestra biblioteca infantil.



No me invitaron al cumpleaños 

  Su autora es la escritora y psicóloga Susanna Isern y en casa nos encanta. La descubrimos con su obra Abecemociones, muy recomendable.
Es una autora muy comprometida con la educación de las emociones y prueba de ello es la cantidad y calidad de sus trabajos en este sentido.

Este cuento es ideal para tomar contacto con hechos cotidianos y desagradables que pueden hacernos sentir mal,  molestos, dolidos y frustrados.
Lo mejor de este libro es que además de enseñarnos que las cosas no siempre son como desearíamos que fueran, a veces no lograr lo que queremos puede resultar positivo.


Mapache quiere ser el primero 

Un cuento ideal para mostrar a los niños que no se puede siempre ganar y que hay cosas mucho más importantes y gratificantes que pasamos por alto cuando nos centramos únicamente en salir victoriosos.
De nuevo Susanna Isern nos acerca al mundo de las emociones. Esta vez trabaja sentimientos como la envidia,  el optimismo,  el pesimismo y la frustración.

Sofía, La Vaca Que Amaba La Música 

Es una historia ideal para transmitir importantes valores en los más pequeños.  Apoyar  a las personas que queremos para que luchen por sus sueños aunque ello conlleve nuestra tristeza,  ser perseverante y creer en uno mismo , manejar la rabia que provocan las injusticias y tener una actitud proactiva para cambiar esa realidad. Es una obra muy completa que lanza un potente mensaje para los peques,  enseñándoles a no rendirse y dejarse llevar por la frustración.

Las jirafas no pueden bailar 

Chufa,  la protagonista de esta historia tendrá que enfrentarse a sus miedos y vencer su frustración para lograr su propósito. Es un libro con unas ilustraciones muy chulas y muy divertidas por ser pop up.



Para terminar,  os dejo un recurso de gran utilidad y que puede aportarnos más conocimientos y herramientas para abordar el tema en cuestión.  Se trata de una guía para fomentar el autocotrol y la tolerancia a la frustración.  Podéis acceder a ella aquí.


martes, 31 de julio de 2018

Impulsando la tolerancia a la frustración : Parte I

Hace unos días os hablaba de resiliencia. Esa mágica capacidad de sobreponerse a las inclemencias vitales y salir fortalecido de ellas. Un proceso complicado y costoso que conlleva; entre otras cosas; ser capaz de tolerar la frustración con maestría y serenidad. Y de frustración va hoy la cosa. Sí , de esa amarga e incómoda emoción que sentimos cuando se truncan nuestros deseos y anhelos, cuando se desvanecen las posibilidades de lograr un objetivo o una meta concreta. Esa mezcla de rabia, impotencia y tristeza que se manifiesta cuando no alcanzamos lo que queremos. Esa desilusión enfurecida que trata de apoderarse de nuestra templanza cuando algo sale mal.
 A priori los adultos deberíamos saber gestionar adecuadamente esta emoción, ya que teóricamente contamos con más herramientas para afrontarla y con un tiempo vital más dilatado para haberla entrenado . Sin embargo, los más pequeños se sienten abrumados por su fuerza arrolladora y les resulta una tarea difícil de realizar con éxito. De ahí que las explosiones de rabia sean episodios comunes en la primera infancia. De ello y de como afrontar estas situaciones hablo largo y tendido en Como afrontar las rabietas con éxito.

 Una vez más, los adultos debemos adoptar el rol de guías y acompañantes para que sientan seguridad y aliento en los momentos en los que les secuestre su cerebro inmaduro . Para mostrarles el modo de lidiar con estos huracanes emocionales y aprender a tolerar la frustración,  aceptando que forma parte de la vida y como tal es inevitable sentirla en determinadas situaciones. Enseñarles al tolerar y controlar la frustración es permitirles que puedan afrontar con una actitud más proactiva y positiva cualquier reto, dificultad o traspiés  que se les presente.


COMO AYUDARLES A MANEJAR LA FRUSTRACIÓN

Como he dicho muchas veces; y no me cansaré de repetirlo; los vínculos, el apego seguro y la comunicación que establezcamos con nuestros hijos van a determinar en gran medida la base de una personalidad equilibrada y resiliente , capaz de gestionar bien las frustraciones. Sí construimos unos cimientos sólidos sobre los que poder apoyar cada experiencia vital sin temor al derrumbe, sin lugar a dudas el proceso será mucho más sencillo y fructífero.
Así que es cuestión de tiempo y tenacidad. Los primeros años de vida de los niños exigen un férreo compromiso con su educación y aprendizaje , así como altas dosis de paciencia, coherencia,  algunos límites y mucho mucho cariño. En esta primera etapa,  los más pequeños son incapaces de comprender que las cosas no pueden ser siempre inmediatas y satisfechas,  y este descubrimiento va a ser fuente de sus frustraciones. Tranquilos,  todo pasará y poco a poco su cerebro madurará  y les permitirá comprender que el mundo no gira alrededor de ellos y de sus deseos, así como que el resto de las personas también tenemos nuestros propios deseos y necesidades. Sólo debemos estar a su lado y usar el diálogo para explicarles lo que les sucede; ponerle nombre a sus sentimientos y consolar.

Es necesario que experimenten la frustración. Sí por el contrario,  les evitamos por todos los medios que la sientan, estaremos propiciando el caldo de cultivo perfecto para que nuestro hijo termine convirtiéndose  en un ser tirano,  déspota,  desconsiderado, violento, egoísta y débil. Una persona que no afrontará de manera saludable y constructiva las adversidades de la vida y que no adquirirá una habilidades sociales que le permitan relacionarse sin grandes conflictos y continúos problemas. Una persona impulsiva que tampoco sabrá conectar con su interior y reflexionar. En definitiva,  una persona con baja autoestima y serias dificultades para desenvolverse en las situaciones menos cómodas y placenteras que la vida nos tiene preparadas.

Como padres y educadores tenemos que desterrar el chip sobreprotector y concienciarnos de que no van a ser más felices porque les libremos de sentir fracaso y desilusión, sino todo lo contrario. Debemos transmitir la idea de que detrás cada error y de cada intento frustrado hay un aprendizaje con el que llenar la mochila de las herramientas personales.
Hay que inocularles valores y actitudes como el esfuerzo, la perseverancia, la lucha para conseguir metas y objetivos ; así como la importancia de cultivar el respeto a los demás;  la empatía y la asertividad.

Igual de importante es establecer unos límites  claros y congruentes que les doten de seguridad y sean una referencia a la hora de comportarse e interactuar. Ya he comentado en otras ocasiones los peligros de una educación excesivamente permisiva y entre otros efectos, siendo demasiado condescendientes tan sólo conseguiremos que nuestro hijo no adopte una actitud proclive a tolerar las frustraciones.

Por lo tanto, ya hemos visto que nuestro rol como padres y educadores es decisivo en la adopción de actitudes positivas, reflexivas y abiertas a aceptar fracasos y negativas.

En la segunda parte de este post incluiré algunas técnicas y  ciertos recursos  que pueden ser de gran ayuda en esta laboriosa función de amparar y contribuir en la tarea de gestionar convenientemente la frustración. No os los perdáis.








sábado, 9 de junio de 2018

Beneficios de la disciplina positiva

La semana pasada hablaba sobre las rabietas y el modo en que deberíamos afrontarlas para obtener resultados más satisfactorios y menos frustrantes. Como ya apunté, la disciplina positiva puede convertirse en nuestra gran aliada a la hora de educar a nuestros hijos. Y como lo prometido es deuda, hoy os voy a hablar de esta saludable filosofía pedagógica y de los muchos beneficios que puede aportarnos su práctica a toda la familia.

La disciplina positiva, o educar en positivo, es  una herramienta fundamental tanto para evitar una alta incidencia en la aparición de esa furia explosiva que tan molesta resulta ser, como para apaciguar ese " fuego que quema fuerte y es difícil de apagar" en palabras de Anna Llenas en su célebre Monstruo de Colores.
La disciplina positiva enseña autocontrol  y autodisciplina, ayudando a los niños a comprender que el cerebro no funciona correctamente cuando nos aborda la rabia y estamos enfadados. Enseña a regular los estados emocionales y a equilibrar conductas y pensamientos.

En la educación de los hijos es necesario establecer unos límites claros que actúen de soporte para guiar y conducir el comportamiento de los niños. Además de permitirles la adquisición de unas habilidades sociales adecuadas y prácticas para desenvolverse correctamente con su entorno y consigo mismos, los límites aportan seguridad y confianza. Esto es así porque al saber lo que se espera de sus comportamientos  y lo que por el contrario no es aprobado,  los niños pueden organizar sus esquemas mentales y aprender a ser consecuentes de sus actos.  La educación en positivo aboga por el establecimiento de unos limites claros y sencillos, que no sean muy numeroso sino más bien pocos y razonables.
Asi que la disciplina es absolutamente necesaria en la educación de los niños, sí,  pero cuidado , no confundirla con autoritarismo. Y mucho cuidado también con la absoluta permisividad. La disciplina que enseña no es ni permisiva ni punitiva.



 El porque lo digo yo que soy tu padre o tu madre y punto no aporta nada bueno, no construye, no enriquece, no educa. Por el contrario si que distancia emocionalmente, genera frustración y resentimiento. No se enseña a pensar ni a asumir responsabilidades, se obliga a obedecer. Se adiestra en la obediencia ciega y desde el temor, de tal manera que los niños terminan haciendo las cosas o no haciéndolas por miedo a los castigos o a las reprimendas, y no porque entiendan que las cosas sean correctas o no.

 El resultado de una educación rígida y autoritaria puede ser un niño sumiso y sin capacidad de pensar por si mismo,  sin actitud crítica, sin iniciativa y autonomía; sin ánimo de asumir retos, responsabilidades y proyectos. O por el contrario,  un niño que cansado de soportar el peso de una educación en la que la comunicación bidireccional y el estilo democrático no aparecen en absoluto, decide deshacerse de ese yugo que le oprime y se agarra al clavo ardiendo de la rebelión como mecanismo para lidiar con su profundo malestar.





ALGUNAS PAUTAS PARA PONER EN PRÁCTICA LA DISCIPLINA POSITIVA

  • Comunicación bidireccional y respetuosa.

La disciplina positiva se centra en el establecimiento de una comunicación basada en el respeto mutuo , donde tan importante es el mensaje que transmitimos como la manera en qué lo transmitimos. El mismo valor que tienen las palabras que decimos a los niños tienen nuestros actos y nuestra actitud. Debemos mostrar una actitud empática y proclive a intentar comprender el por qué de sus conductas. Si logramos vislumbrar aquello que origina una conducta indeseada , tendremos la llave que nos permitirá acceder al cambio. Esta es la clave de esta filosofía, llegar a conocer el motivo que causa los comportamientos y conductas para trabajar en ese origen. Una vez tengamos esa información nuestra labor educativa será mucho más sencilla de afrontar.

En ningún momento se debe desaprobar al niño sino a su comportamiento. No olvidemos que nunca hay que etiquetar a la persona ni mucho menos jugar con el afecto y el amor incondicional. De lo contrario estaremos dañando la autoestima de nuestro hijo.

Además de una actitud empática y libre de juicios , los padres y educadores debemos poner en práctica habilidades como la asertividad y la escucha activa. Ambas resultan imprescindibles en la educación en positivo.  A través de la escucha activa lograremos conectar con los niños y comprender lo que sienten, piensan y les lleva a actuar de un modo u otro.  Debemos poner todos nuestros sentidos cuando nos hablan y nos cuentan sus cosas, dejar que se expliquen y no interrumpirlos. Debemos escuchar para entender y no sólo para responder y replicar.
La asertividad por su parte consiste en ser capaz de transmitir lo que no nos gusta o nos molesta desde un absoluto respeto. Es una valiosa habilidad que marcará la diferencia de las respuestas conductuales.  No es lo mismo decir las cosas desde la consideración y la deferencia que utilizar los gritos y las faltas de respeto en la comunicación. Desde luego que no se obtienen los mismos resultados, y por supuesto no obtendremos un feedback positivo si usamos recursos insolentes y violentos.

  • Centrarnos en las soluciones y no en los castigos.

 Este es otro de los pilares en los que se sustenta la disciplina positiva.  Los errores son una valiosa fuente de aprendizaje y los castigos si bien funcionan a corto plazo , no proporcionan beneficios a largo plazo sino que tienen consecuencias negativas. Los castigos no crean un sentido de responsabilidad en los niños, y con el tiempo se generan conductas de evasión y engaños con el objetivo de evitarlos.

No es lo mismo castigo que consecuencia. Con los castigos se genera malestar con el fin de evitar que se repitan unos determinados  hechos,  mientras que con la consecuencia se invita a la reflexión. Las consecuencias se orientan hacía los resultados de las acciones en vez de hacia las personas en sí, por lo que no arremete contra la imagen personal que el niño tenga de si mismo.

 Imaginar que estamos en el parque y nuestro hijo o hija de pronto le pega a otro niño con el que hasta el momento estaba jugando. Si nuestra reacción es decirle que no sea malo y que  si vuelve a pegar nos vamos a casa sin más,   la consecuencia a su acto es el castigo de marcharse a casa y dejar de jugar en el parque. No aprende que la consecuencia de su acto es hacer daño a los demás y que eso no está bien. Asi pues sería mucho más acertado decirle que si pega a los niños les hace daño y que no les gusta que les hagan daño. Si queremos reforzar el límite, le podemos decir que si no trata bien a los demás niños no podrá jugar con ellos en el parque y tendremos que irnos a casa.  De esta manera se pasa de una simple amenaza a un razonamiento de su conducta y de las consecuencias de la misma tanto para los demás como para él mismo.
  • Evitar decir que NO continuamente

Utilizar un lenguaje en positivo y usar menos el no. Que te digan no de manera continua y monótona puede ser verdaderamente frustrante, así que debemos procurar reservar nuestros noes para contadas ocasiones, y en el caso de recurrir a ellos siempre dar una sencilla explicación del porque de la negación. Explicar las consecuencias y los efectos así como proponer alternativas nos permite educar y enseñar en vez de tan sólo prohibir; además de permitirles ser partícipes del proceso de resolución.

  • Alentar en lugar de alabar
Para fortalecer y estimular la autoestima debemos poner el foco de atención sobre el esfuerzo y los progresos alcanzados en vez de centrarnos simplemente en el éxito.. 
Las alabanzas continuas y exageradas a priori pueden parecer que generan bienestar y alegría en los más pequeños pero a posteriori nos encontraremos con niños necesitados de una permanente aprobación de los demás.
Con las alabanzas y adulaciónes se tiende a valorar a la persona en vez de a la acción. Con la motivación estaremos mostrandoles lo que pueden realizar por si mismos y serán plenamente conscientes de sus capacidades, y no necesitarán el beneplácito de un tercero para sentir seguridad en sí mismo.



Como podéis ver , la disciplina positiva es en sí misma una manera de ser y pensar, y en consecuencia una manera de actuar. Trabajando con perseverancia todas sus recomendaciones obtendremos todos sus beneficios a medio y largo plazo. Educar puede convertirse en una tarea mucho más gratificante y placentera, la relación con nuestros hijos será mucho más fluida y afable y lograremos que en un futuro hayan adquirido buenas habilidades sociales que les harán mucho más llevadero el intenso y apasionante viaje que es la vida.

Cómo educar con firmeza y cariño