martes, 6 de noviembre de 2018

Las claves de una autoestima infantil sana


El célebre y maravilloso Charles Chaplin dijo en una ocasión :


 "Cuando  empecé a amarme de verdad comprendí que en cualquier circunstancia, ante cualquier persona y situación, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Fue entonces cuando puede relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre: autoestima ."

La autoestima se forma en los primeros años de vida. Por supuesto,  no es algo estático ni permanente , se va modificando en función de las experiencias vitales y de las relaciones que establecemos con nuestros semejantes. 

No obstante,  y como ya he mencionado en alguna ocasión,  los cimientos de la infancia son fundamentales para comprender posibles carencias o dificultades en la vida adulta; y el autoestima es un factor clave.

Veamos con calma que es la autoestima,  cómo se forja , qué papel juega en la personalidad y en la conducta humana, y cómo puede trabajarse de manera positiva para fortalecerla.


La definición que nos da la RAE de la autoestima deja muchísimo que desear, ya que es muy parcial. Según esta fuente, es la valoración,  generalmente positiva,  de sí mismo. 

Sin embargo,  uno de los problemas que más observan psicólogos,  psiquiatras, terapeutas y trabajadores sociales en los usuarios de sus servicios, es precisamente la baja autoestima; es decir ; una percepción negativa sobre si mismo.

Una definición mucho más completa y realista nos ofrece José Vicente Bonet en su obra "Se amigo de ti mismo: manual de autoestima".

Cito textualmente : " Conjunto de percepciones, pensamientos,  evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacía nosotros mismos, hacía nuestra manera de ser y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter.  En resumen, es la percepción evaluativa de nosotros mismos ".


La autoestima es la encargada de proveernos seguridad en nosotros mismos. Si nuestra autopercepción no es positiva  , creemos que no somos capaces de algo, que no somos lo suficientemente valiosos o merecedores de algo,  y por lo tanto podemos actuar de manera insegura , impulsiva,  inconsciente o peligrosa. 
Las personas que están buscando continuamente la aprobación de las demás tienen una autoestima muy pobre y dañada; su bienestar emocional y su seguridad personal quedan en manos de lo que los demás opinen sobre él. Son dependientes de ese reconocimiento para sentirse bien consigo mismos,  para valorarse como persona. Es así,  porque la valoración que tienen de sí mismos no les gusta y buscan autoengañarse y hacerse creer que son lo que les gustaría ser en realidad.
Las personas con problemas en su autoestima se muestran inseguras o bien enmascaran esa inseguridad con estrategias y mecanismos insanos. La falta de comunicación y de expresión por temor al rechazo, a la burla o a la comparación;  es un rasgo significativo de baja autoestima. Esta actitud puede conducir a la indefension de tus ideas,  tus pensamientos o tus derechos frente a los demás,  por lo que es verdaderamente limitante. Es como una discapacidad social .
En su vertiente más espinosa, una autoestima exánime es el denominador común de serios trastornos conducta les,  de la alimentación,  ansiedad,  pánico,  depresión,  consumo de sustancias y adicciones, así como agresividad y violencia.

La autoestima sana , por el contrario, se manifiesta en las personas que aceptan como son, es decir, dan validez a su manera de ser, de pensar, de actuar y de vivir. Son personas que están contentas con ellas mismas, que validan sus virtudes y sus defectos, y que son conscientes de sus potencialidades y de sus puntos flacos. Son conscientes de todo esto y no les supone una amenaza ni una fuente de pesadumbre y desequilibrio. 

Estas personas disfrutan de una vida y unas relaciones sociales mucho más placenteras y enriquecedoras,  demuestran su personalidad y sus preferencias sin temor a juicios o no les importa lo que se piense de ellos. Defienden sus ideas, pensamientos y derechos con asertividad y aceptan como parte de la condición humana el fracaso y los errores sin frustraciones patológicas. 




Como apuntaba anteriormente,  la autoestima comienza a forjarse desde los primeros momentos de la vida de un ser humano.
La autoestima del niño se va forjando en función de la percepción que sus padres tiene de él y del trato y relación que se haya establecido entre ellos. De ahí,  que las claves para fomentar una autoestima fuerte y sana sean la disciplina positiva,  la crianza respetuosa y el apego seguro, el amor incondicional, permitir su autonomía y evitar la sobreprotección y tener muy presente la importancia de validar todas sus emociones y sentimientos; así como ser su espejo  ( querernos y respetarnos a nosotros mismos).

 Desde el nacimiento,  el bebé debe desarrollarse y crecer en un entorno y ambiente que le proporcione seguridad y tranquilidad,  un entorno donde no sólo se satisfagan sus necesidades más básicas y fisiológicas sino también las emocionales. Que se atienda su necesidad de contacto con su mamá principalmente es tan necesario como alimentarlo a demanda o cambiarle el pañal. El llanto es el sistema con el que la naturaleza ha dotado a los bebés humanos para manifestar sus necesidades , y debe atenderse siempre. El vínculo y el estilo de apego que se establece es el punto de partida y la base de la autoestima.

Conforme va creciendo el bebé va inteactuando más con todo lo que le rodea,  va descubriendo el mundo y aprendiendo a un ritmo vertiginoso. Debemos favorecer la exploración,  la curiosidad y la iniciativa del bebé siempre teniendo como límite la seguridad y su integridad.

Fomentando la autonomía y promoviendo entornos libres de riesgos , estaremos enviando un mensaje de validez y aliento. La adquisición progresiva de competencias, habilidades y responsabilidades sin duda contribuyen a que el bebé / niño se sienta valioso,  capaz ; que no tema asumir retos y aprender, probar y equivocarse. Que no tema a que se le reproche haberse equivocado.
Para alcanzar el objetivo de tener hijos autónomos y que piensen por sí mismos,  con seguridad y firmeza debemos cuidarnos de sobreprotegerles y crear niños burbuja. Y por supuesto,  aceptar lo que son y lo que desean ser, sin presiones ni modelajes forzados para que se conviertan en lo que nosotros quisimos ser o hacer. Sobre esto último,  os lo cuento con más detalle en Mamá quiero ser yo mismo.


Respetando sus emociones y trabajando ls inteligencia emocional lograremos que los sentimientos no perturben ni obturen su bienestar,  una gestión saludable y favorecedora del autoconocimiento  y de una robusta autoestima. alidación,  Escuchar sus miedos y preocupaciones , validar todos los sentimientos y acompañarlo en este apasionante viaje es primordial y una experiencia como padres intensa y maravillosa.

Otro aspecto igual de importante es evitar,  o mejor, desterrar de vuestro vocabulario las etiquetas y las comparaciones.


Escuchar,  dedicar tiempo y atención. Practicar la escucha activa,  interesarnos por lo que nos cuentan,  preguntar,  jugar con ellos,  leer con ellos,compartir todo el tiempo que podáis con ellos. Hay que estar presente y no sólo físicamente.  Aparquemos nuestras preocupaciones y desconectamos de nuestros dispositivos y de la television cuando estemos con ellos.

Otra de las claves es reconocer y poner en valor sus esfuerzos y no centrarnos sólo en el resultado. Motivar,  no chantajear ni premiar por buenos resultados, y tratar de usar lo menos posible las alabanzas, cambiándolas por las frases alentadoras. Con ello evitaremos que nuestros hijos se acostumbren y se hagan adictos al reconocimiento y a a aprobación continúa.

Por supuesto,  no pegar, ni amenazar,  ni humillar; en resumen no maltratar. Creo que tod@s los que estéis leyendo esto estaréis de acuerdo, porque de lo contrario no os encontrarías aquí interesados en asuntos de crianza y educación.
Los gritos también son violencia,  y aunque sea complicado o prácticamente imposible  no perder la paciencia, debemos trabajar con ahínco nuestras propias emociones para vencer a la rabia y a la frustración,  en vez de que sean ellas las victoriosas. Con trabajo y convencimiento se puede lograr.

Sí ponemos en práctica todas estas claves y por lo general cumplimos con esta filosofía de manera constante, sin lugar a dudas tendremos hijos sanos mental y emocionalmente hablando; con una autoestima vigorosa qun les permitirá ser mucho más felices, adaptarse mucho mejor a su entorno y a la sociedad y optimizar su proceso de desarrollo y aprendizaje.







jueves, 18 de octubre de 2018

Una joya en la biblioteca infantil: Donde viven los monstruos

Hoy vuelvo con la sección de literatura infantil, y os traigo una verdadera joya. Todo un clásico en una reciente edición de Kalandraka, una editorial que en casa nos encanta y que reúne gran cantidad de libros y cuentos llenos de magia, valores y educación comprometida.

Se trata de la obra de Maurice Sendak, Donde viven los monstruos, que data nada más y nada menos que de 1963, y que Kalandraka rescató en una estupenda edición especial el año pasado.



Las ilustraciones nunca se han reproducido tan fielmente como en esta edición. Su autor, Maurice Sendak, dio el visto bueno con verdadero entusiasmo a esta nueva digitalización de su obra. Y el resultado es espectacular.




La historia que nos cuenta encierra entre otros,  un mensaje de confianza en uno mismo, un mensaje de aliento para lidiar con los miedos y temores que nos acechan y para no dejarse sucumbir ante ellos. Siguiendo el dicho de que ser valiente no significa no tener miedo, sino tener miedo y aun así hacer lo que temes; Max nos mostrará que es él y no el miedo quien decide qué hacer y cómo hacerlo. No hay nada mejor que cultivar la confianza.

El miedo es una emoción que nos ayuda a adaptarnos al medio en el que vivimos , pero en exceso o un miedo irracional , nos hace perder el control sobre nosotros mismos. Y esto además de peligroso es muy limitante.

Toda esta enseñanza se plasma con sensibilidad y gran ingenio . Es una invitación a dejar volar libre la imaginación de niños y no tan niños, a permitir que la creatividad fluya sin limites ni riendas. Es todo un homenaje al pensamiento mágico de los niños.




Así que sin dudarlo es un cuento muy recomendable para disfrutarlo en familia y sacarle mucho jugo. Recuerdo que cuando lo compré el año pasado, pensé que quizás me habia precipitado y que no era muy apropiado para una niña tan pequeñina como mi hija ( tenía un año y medio) , pero me equivoqué. A mi me encantó cuando lo vi en la librería, no podía obviar esta maravillosa edición; pero a mi peque también. Desde un principio lo mirábamos juntas una y otra vez, comentábamos las ilustraciones y leíamos con entusiasmo la historia de Max y su viaje al lugar donde viven los monstruos.
Tal fue el disfrute que , decidí escribir un post personal y hacer un guiño a este cuento titulándolo Donde viven mis monstruos. Un post que trata sobre la necesidad de enfrentarnos a lo que no nos gusta de nosotros mismos, de comprender el por qué de nuestros actos y de emprender un viaje hacia el cambio. Un ejercicio de introspección y superación personal.

Porque como bien dijo Napoleón,  la batalla más difícil la tenemos todos los días con nosotros mismos.



¡ Feliz lectura !





viernes, 5 de octubre de 2018

Hija, siento decirte que vivirás en una sociedad machista y violenta.

Ojalá el día que leas este escrito digas , pero mamá que equivocada estabas.  Ojalá.
Créeme,  nada me agradaría más que equivocarme cariño. Nada me haría más dichosa que saber que hemos aniquilado al veneno que mataba, que hemos neutralizado el odio que tanto dañaba y tantas vidas destrozaba. Nada me alegraría tanto como saber que vas a crecer en una sociedad libre de comportamientos sexistas,  machistas,  misóginos y violentos.
Pero mucho me temo mi vida que no va a ser así, que vas a vivir en la misma sociedad patriarcal y violenta en la que yo he vivido.

Como mujer he tenido que soportar cosas que no deberían suceder,  algunas verdaderamente graves pero no es ni momento ni lugar para hablar de ellas. Y como yo,  miles y millones de mujeres de este mundo. Incluso algunas; muchas ; no tienen ya voz porque se la arrebataron.

Mi niña,  mi tesoro,  sé que no puedo impedir lo irremediable.  No pretendo jugar a dioses ni obrar milagros. Pero ello no me impide que cumpla con la obligación de dotarte de todas las herramientas y conocimientos posibles para que combatas con firmeza estas injusticias,  para que no te dejes llevar por el desaliento y la impotencia,  y para que sientas el poder dentro de ti en todos los momentos de tu vida. Se fuerte,  no temas tener miedo pero no sucumbas a él. Tienes que saber que por el simple hecho de ser mujer vas a experimentar sucesos injustos y desagradables y por supuesto conocerás otros muchos que te harán rabiar,  enfadar,  llorar,  gritar y pelear; si pelear sin violencia , como realmente se combaten las batallas sociales.
Tienes que saber que la violencia de género es como el tabaco,  ¡ mata! ; que la violencia de género es como las adicciones , destroza y arruina vidas y familias enteras. Debes saber que el hombre que intenta imponer su palabra y su voluntad por medio de la violencia no es un hombre sino un cobarde ser miserable. Debes saber que el hombre que hace daño a quien más debería amar y proteger no es digno de llamarse padre sino cruel asesino.

Te voy a mostrar una de las caras más oscuras del ser humano cariño, conocerás  las historias más tristes y lamentables que como sociedad producimos prácticamente a diario. Tranquila, el ser humano también es bondadoso y escribe historias bonitas y amables.  La diferencia entre unos y otros reside en su corazón,  y te voy a enseñar a distinguirlos.

Todos estos desgarradores sucesos de los que aquí hablo , se describen perfectamente con una lamentable realidad: la violencia y su cultura.
Escucha mi amor todo lo que voy a contar aquí,  porque así podrás saber que sucede si ves o vives algo similar, podrás repeler con más seguridad y firmeza las conductas que no te respeten como ser humano y como mujer, y podrás aportar tu trabajo y brindar tu apoyo a las mujeres y a la sociedad. Porque en vosotros los niños se encuentra la semilla de la esperanza,  de que esto deje de ser una triste y tétrica realidad. Eso sí,  somos nosotros los adultos los encargados de regar esa semilla para que brote sana y fuerte.


Cuando hablo de cultura de la violencia me refiero al contexto sociocultural que normaliza,  trivializa e incluso promueve directa e indirectamente el uso de la violencia en las relaciones humanas. Este es el caldo de cultivo perfecto para que arraigen y se extiendan comportamientos y pensamientos violentos y peligrosos. Así mismo lo reflejan los datos de diferentes organismos , por ejemplo INJUVE,  IAM o la Oficina del Defensor del Pueblo: la violencia en sus diferentes manifestaciones es un grave problema social con una preocupante tendencia al aumento progresivo de los casos.
 Ya sea el acoso escolar o bullyng,  la xenofobia,  la homofobia,  la intolerancia a la diversidad , el odio a lo " diferente" , o el sexismo y la violencia de género ; todos estos fenómenos están por desgracia en auge. Todos éstos lamentables sucesos tienen el común denominador de la cultura violenta , en la que se acepta la violencia como medio legítimo para resolver los conflictos .

La OMS define la violencia como el "uso intencional de la fuerza física o el poder contra uno mismo , hacia otras personas, grupos o comunidades; y que tiene como consecuencias probables lesiones físicas, daños psicológicos , alteraciones del desarrollo , abandono e incluso la muerte."

Hoy quiero centrarme en la violencia que mata mujeres y niños, que destroza autoestimas,  que ningunea a seres humanos,  que somete a la dictadura del miedo,  que borra identidades,  que despedaza familias y que impone su voluntad y su aparente fuerza. Hoy quiero centrarme en la violencia de género , un problema social y de salud pública de primer orden.


Distintas definiciones pueden llevar a la confusión o incluso malinterpretación de lo que realmente se entiende por violencia de género. Así pues , se habla indistintamente de violencia familiar o doméstica , violencia en la pareja y violencia machista o de género.
La violencia doméstica o familiar engloba las diferentes manifestaciones de agresiones ( físicas, psicológicas, sexuales, o de otra índole) que son infringidas por personas del medio familiar y se dirigen hacia otros miembros de la unidad familiar, generalmente personas vulnerables como ancianos, personas en situación de dependencia o menores. Cuando esa misma violencia se infringe sobre la mujer, ya sea en el marco de una relación de pareja o no , entonces nos encontramos ante un caso de violencia de género.

La etiología de la violencia de género es compleja y multicausal. Son muchos los factores que forman la ecuación y no siempre se responde a los mismos patrones. Como problema social , su análisis debe realizarse de manera pormenorizada e individualizada , si bien hay variables socioculturales comunes que están presentes en todas las manifestaciones violentas hacia la mujer , y que me dispongo a analizar a continuación.

Negar que en las últimas décadas hemos logrado importantísimos avances en lo que a igualdad de sexos y reconocimiento social de la violencia de género ; así como a la necesidad de atajar con firmeza las conductas violentas y sexistas ; sería faltar a la verdad.
 Pero , y he aquí lo duro,  mucho mucho muchísimo queda por hacer  y por conquistar. Mucho falta por luchar y muchas barreras quedan por derribar. En primer lugar , deberíamos aceptar que las entrañas de muchas instituciones del Estado aún conservan un rancio aroma a machismo, sexismo e incluso misoginia. Y en segundo lugar , aceptemos que la sociedad y todos los agentes sociales que la componen muestran en numerosas ocasiones claros indicios de una actitud hipócrita y bipolar ante esta noble causa; promoviendo acciones a favor de la lucha contra la violencia y discriminación hacia la mujer y a su vez , permitiendo manifestaciones que supongan un claro menosprecio hacia la igualdad y el respeto hacia ella.

A nivel individual , todavía son visibles los pensamientos , conductas y situaciones ancladas en la tradición y cultura machista del pasado , y peor aún , se siguen transmitiendo de generación a generación.
Por ejemplo , la justificación y la tolerancia de la violencia masculina; incluso por las mismas mujeres ; es una abrupta manifestación de este fenómeno paradójico.  También lo es la diferente forma de dirigirse a los hijos en cuanto a límites , normas y conductas , en función de su sexo. Tristemente , se insiste en alertar a las jóvenes para que tengan cuidado y "no se expongan" a ser víctimas de agresiones , pero ese padre o madre que alecciona a su hija es incapaz de decirle a su hijo que a las mujeres hay que respetarlas siempre bajo cualquier circunstancia , independientemente de cómo van vestidas , del lugar por el que transitan o el estado en el que se encuentren. Y esto , por fortuna no es algo general en los hogares españoles , pero sucede mucho más de lo que debería. La relación de desigual posición de la mujer tanto en las relaciones personales como sociales es una muestra clara de que pesa muy mucho la cultura del patriarcado en nuestra sociedad.

Si a todo lo anterior le añadimos el importante papel que juega la cultura de la violencia , como decía anteriormente , el resultado no es muy esperanzador.


LA PERSONA QUE SUFRE Y PADECE VIOLENCIA DE GÉNERO

No me quiero referir a ellas como víctimas porque no creo que sea un concepto respetuoso con el proceso de empoderamiento. Prefiero llamarlas personas que han padecido violencia.

Lejos de establecer estáticos perfiles criminológicos desde la victimología, es preciso apuntar que la violencia de género se produce en cualquier clase social , en todas las culturas y en cualquier grupo de edad. Si bien pueden confluir diversos factores de vulnerabilidad que faciliten la existencia y más aún; la permanencia de situaciones de violencia de género ;no soy nada amiga de establecer perfiles desde el determinismo social. Por ejemplo, el abuso de sustancias, la baja autoestima, la dependencia emocional o la dependencia económica , pueden ser circunstancias que existan y de alguna forma obstaculicen o impidan el proceso de empoderamiento, pero víctima de violencia de género puede ser cualquier mujer. La variable del género es la única determinante.

Y no,  no la sufren porque quieren,  la sufren porque las circunstancias las convierten en seres vulnerables,  dañados,  rotos, perdidos y errantes. Y sobre todo,  la sufren porque existe una persona que ejerce la violencia sobre ellas,  aprovechando esas circunstancias y otros factores que coayudan a estas conductas. No traslademos la responsabilidad a quien padece la violencia porque con esa actitud estaremos maltratando y culpabilizando a una persona inocente a la que hay que apoyar y empoderar para ayudarle a escapar de las garras de su verdugo. El único responsable es el que decide golpear,  humillar,  insultar,  menospreciar,  violar; el que usa la fuerza y la violencia física,  psicológica o sexual para mantener a flote su exanime e insegura personalidad y autoestima.



Cuando se produce un episodio de violencia de género en el ámbito de una pareja,  la mujer padece un estado de shock y un trastorno de estrés postraumático que le acompañará durante unos cuantos meses, o incluso años. Y así , puede comenzar , o no, lo que Leonor Walker denominó ciclo de la violencia , con sus tres fases: acumulación de la tensión, fase de agresión y fase de reconciliación o luna de miel.

Hay casos en los que los episodios violentos y la instauración del ciclo de violencia son lo normal, pero también hay muchos casos en los que se dan episodios violentos sin que se llegue a establecer esa dinámica, rompiendo con ella. En los primeros,  la persona que padece violencia puede estar usando la negación como mecanismo de defensa, o puede ser presa de su dependencia emocional o económica. Quizás sea el miedo a las represalias contra ella o sus hij@s y familiares lo que le lleve a permanecer en una situación de indefensión y sumisión; o puede sentir culpa o vergüenza y tener una sensación de fracaso personal.  Sea como fuere,  la situación psicológica de la mujer y la falta o no de apoyo familiar, social y económico son determinantes para poner fin a esos episodios violentos y evitar que el ciclo de la violencia vaya destrozando progresivamente su autoestima, su fuerza y su vida.

Hija,  sí en alguna ocasión estás frente a una mujer que ha sufrido maltrato o abusos de cualquier tipo,  no cometas el error de culpabilizarla por no huir,  por " consentir", por no defenderse. Practica la empatia y la aceptación,  no juzgues y ponte de verdad en sus zapatos.  Por complicado que parezca, terminarás comprendiendo que esa persona no puede o no sabe huir,  defenderse y ponerse a salvo. No la juzgues,  escúchala  y tiéndele la  mano.

Hija, si no fueras mujer podrías caminar tranquilamente por la calle a cualquier hora sin temor,  si no fueras mujer accederias a los puestos de trabajo sin tener que demostrar mucho más tu valía y tu salario no sería inferior. Si no fueras mujer no te verías obligada a dejar de trabajar para cuidar a una persona dependiente,  si no fueras mujer no serías tratada como mercancía para satisfacer los deseos y fantasias sexuales de cientos de hombres, si no fueras mujer no hubieras estado obligada durante tantos años a permanecer  en un matrimonio tormentoso, a callar y aguantar lo que tu marido diga o haga aunque suponga una continua humillación.  Así ha sido y así sigue siendo, lo único que te coloca en esta infausta posición es tu género.

Como ves cariño,  puedes sufrir violencia de género de la mano del hombre con el que convives todos los días, el que dice quererte y respetarte;  como también puede ser un hombre desconocido con el que te cruzas en un momento dado. Puedes experimentar acoso y abuso por parte de personas conocidas y también desconocidas,  puedes sentir la discriminación en distintos lugares públicos y privados porque la violencia de género no es un asunto del ámbito privado y personal.  Está extendida a todos los niveles; personal, social, laboral, económico, institucional...

Que no te lien mi niña,  quien te quiere no te hará llorar. Quien te quiera y se interese por ti respetará tu aspecto físico,  tus gustos, tus pensamientos,  tus inquietudes,  tus deseos y tus decisiones.



MAMA,  Y LOS HOMBRES QUE PADECEN VIOLENCIA DE MANOS DE LAS MUJERES

Pues estos casos existen, sí. No son muy numerosos en comparación con las mujeres pero están ahí. Por supuesto que las mentes retorcidas,  malévolas y despiadadas de algunas mujeres existen. La psicopatía no discrimina en función del sexo, pero ni de lejos el hombre está sometido a un sistema social y cultural opresor.  No es una violencia ligada al género.

El hombre no sufre discriminación por su sexo, no se le atribuye un papel secundario en la vida social, no debe demostrar sus cualidades profesionales con más empeño para lograr puestos de trabajo de gran responsabilidad, no va a cobrar menos por el mismo trabajo, no va a caminar por la calle temeroso de que alguna mujer pueda asaltarle para hacerle daño, no debe dejar de trabajar para hacerse cargo de las personas dependientes del hogar y cumplir así con  las expectativas sociales.

El número de víctimas mortales ni por asomo puede compararse porque la diferencia es abrumadora. Violencia física como tal no se han descrito prácticamente casos, y de violencia sexual no hay rastro.
 En cuanto a casos de violencia psicológica se da más a nivel de conflictos parentales y procesos de separación o divorcio conflictivos en los que utilizan los hijos como herramientas de tortura.

Que no te lien mi amor. Los hombres también sufren situaciones injustas y dolorosas, por supuesto. Pero nada tienen que ver con la violencia de género,  su condición de hombres no los coloca en una posición subordinada.

PERO AHORA LA SOCIEDAD ESTÁ MÁS CONCIENCIADA,  MAMA

Sí cariño,  así es. Pero es un lastre tan grande y pesado que mucho me temo que han de pasar muchos años para erradicar los tentáculos del patriarcado.

Como te decía más arriba, se han ganado muchas batallas pero ni por asomo la guerra. Desde las  luchas y conquistas de finales del siglo XIX y  principios del siglo XX llevadas a cabo por Concepción Arenal , Emilia Pardo Bazán , Clara Campoamor, Margarita Nelken , Victoria Kent  y Carmen de Burgos, entre otras; hasta los recientes reconocimientos y cambios legales en nuestro país.
Todo este incansable trabajo ha dado sus frutos y debemos continuar en este cometido y seguir el camino que otr@s comenzaron. Es una misión muy costosa,  un trabajo arduo en muchas ocasiones e invisible en muchas otras. Pero soy optimista cariño. Si utilizamos la herramienta más poderosa para el cambio y el progreso social,  si utilizamos la educación y desterramos del imaginario social la cultura machista,  sexista y violenta, habréis ganado la guerra. Y habrá ganado la sociedad. Será el mejor legado que podéis dejarle a vuestros hij@s y niet@s.

Ese es mi cometido en esta sociedad,  como ciudadana, como mujer y como madre. Luchar para seguir limpiando la negra crónica,  los tormentosos y peligrosos corazones y las obtusas y necias mentes.

¿Me ayudas a continuar con este desafío ?


miércoles, 19 de septiembre de 2018

Resiliencia: la clave de la felicidad


Un proverbio holandés dice que no puede impedirse el viento,  pero pueden construirse molinos. Vendría a ser como, si la vida te da limones haz limonada.

La felicidad está sobrevalorada, mitificada  distorsionada y manipulada. La felicidad no consiste en no padecer infortunios y desdichas. La felicidad se construye desde la plenitud del espíritu personal,  desde el orgullo y la satisfacción de haber superado obstáculos , sorteado imprevistos y alcanzado retos. O al menos, haberlo intentado con vigor, firmeza y tenacidad.
Es muy importante adoptar una actitud positiva ante las situaciones y adversidades que se nos presentan a lo largo de la vida. Es tan importante o incluso más importante que la misma dificultad u obstáculo al que enfrentarnos, porque de esa actitud dependerá la energía y dedicación que pongamos para lograr lo que nos propongamos. El empeño que se forja con una actitud positiva y optimista es digno de conquistar mayores logros y obtener una mayor recompensa a nivel personal; con independencia del resultado final.

La magia de la vida reside en ser capaces de vivir, de aceptar la realidad,  de digerir los acontecimientos y obtener sus nutritivas lecciones.Y si, en ocasiones la vida es dura y cruel; la realidad implacable e injusta y la existencia se torna insoportable.  Este angosto camino que parece convertirse en una tortura incesante no deja de ser un sendero hacia un bello y sereno paraje, que aún a mucha distancia y lejanía,  logrará resarcir y reparar nuestras fracturas vitales y emocionales. Lo único que debemos hacer es resistir,  y para ello debemos ser resilientes. Si ejercitamos esta habilidad personal alcanzaremos más facilmente la llave para superar con éxito las diversas crisis vitales por las que inevitablemente ha de pasar el ser humano.

La resiliencia es la capacidad del ser humano de experimentar sucesos traumáticos,  sobreponiéndose a ellos y saliendo fortalecido de los mismos.
Según la RAE, la resiliencia es la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.
También se recoge la definición que en el marco de la física se da a los materiales, mecanismos o sistemas para volver a su estado inicial una vez finalizada su exposición perturbadora.
Y es que la psicología tomó este término de la física para describir las reacciones humanas y los procesos de adaptación, incorporando el valor añadido de la reestructuración de los recursos psicológicos para crecer como persona.
Mientras que los materiales o mecanismos únicamente regresan a su estado inicial, ya hemos visto que en los seres humanos la resiliencia no sólo regenera sino que empodera y robustece.



El origen de este término en el campo de la psicología lo encontramos en el autor de la teoría del apego John Bowlby, aunque el responsable de lograr que se difundiera a gran escala fue el autor de entre otras obras maestras," Los patitos feo"  y "El murmullo de los fantasmas " ;Boris Cyrulnik; psiquiatra, neurólogo y psicoterapeuta francés . La infancia de Boris Cyrulnik se desarrolló en medio de la Segunda Guerra Mundial y padeció los horrores de la barbarie del holocausto nazi.

 Jorge Barudy,  neuropsiquiatra y terapeuta familiar chileno es sin lugar a dudas otro gran referente en este tema. Al igual que Cyrulnik ,lo es tanto por su historia personal como por su contribución profesional. Y es que Jorge Barudy es un gran ejemplo de resiliencia y coraje ante la adversidad. Él vivió en primera persona las torturas y los horrores del régimen chileno de Augusto Pinochet.

 Este autor concluye que puede diferenciarse entre resiliencia primaria y resiliencia secundaria. La primera de ellas está estrechamente condicionada por los primeros años de nuestra existencia, es decir por las experiencias vitales de nuestra infancia. Así pues, el apego y los vínculos creados durante la crianza, los estilos educativos y las interacciones sociales durante la infancia son la base de referencia para consolidar una personalidad resiliente.
Por lo tanto, poco o más bien nada podemos hacer para modificar nuestra resiliencia primaria. Sin embargo,  sí podemos ejercitar con convicción la resiliencia secundaria.  Ésta se caracteriza por conformarse en la edad adulta a través de las continuas experiencias y sus efectos, emociones y maneras de proceder ante los mismos.  Este talante que se va tallando con el paso del tiempo y las vivencias conformará nuestra personalidad , continuamente maleable siempre y cuando seamos conscientes de ello y mantengamos una actitud proactiva.

Las personas resilientes no sólo se caracterizan por mantener una visión realista y al mismo tiempo optimista de la vida. Junto a la actitud positiva y el sentido del humor,  las personas resilientes se valen del autoconocimiento y el ser conscientes de sus potencialidades y de sus limitaciones. Saben lo que son capaces de realizar y creen en sus competencias,  mostrándose flexibles ante los cambios e imprevistos. Asimismo disponen de habilidades creativas que les ayudan a afrontar las situaciones complicadas y a salir airosas de ellas.
Otro aspecto fundamental de las personas resilientes es la gestión que realizan de sus emociones. Saben que no pueden controlar lo que sucede y lo que les hace sentir la realidad, pero si que saben que son responsables de lo que hacen con esos sentimientos y emociones.

Ser resiliente no es un atributo personal sino más bien una actitud ante la vida. Una actitud que entrenándose de manera constante y persuasiva nos ofrece la posibilidad de disfrutar de una de las habilidades más poderosas y extraordinarias del ser humano.


" Las personas más bellas con las que me he encontrado son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento,  conocido la lucha, conocido la pérdida,  y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación,  una sensibilidad  y una comprensión de la vida que las llena de compasión,  humildad y una profunda inquietud amorosa. La gente bella no surge de la nada"( Elisabeth Kubler- Ross)

lunes, 3 de septiembre de 2018

Reconocer y validar las emociones: siente y acéptalo

Se terminaron las vacaciones y comienza la vuelta a nuestro día a día,  a nuestros quehaceres diarios. Tengo que deciros que vengo cargada de ilusión y con multitud de pensamientos que compartir con vosotr@s,  pero también he de reconocer que me está costando un poquillo coger el ritmo. No seré muy dura conmigo misma,  así que espero que sea cuestión de tiempo.

Quiero comenzar este nuevo periodo reflexionando acerca de la gran carencia emocional y la absoluta falta de consciencia que tienen las personas sobre dicha carencia. 
A lo largo de todo el verano y de las vacaciones,  las interacciones con personas más o menos conocidas se han incrementado y ello ha dado lugar a situaciones variopintas,  algunas más agradables que otras, pero todas cargadas de analfabetismo emocional. 

Yo entiendo por analfabetismo emocional al conjunto de pensamientos, actitudes y conductas que ignoran e incluso menosprecian el valor de las emociones y de  la necesidad de aceptar lo que se siente.

Cansada de lidiar continuamente con este analfabetismo emocional, necesito desahogarme con tod@s vosotros y ya de paso incidir una vez más en lo importante que es saber reconocer y darle importancia a las emociones. ¿ Por qué las personas se empeñan en negar y enmascarar algunas emociones? ¿Acaso creen que así,  por arte de magia se van a esfumar?  Pues no,  no lo hacen, sólo quedan enterradas y sepultadas en lo más profundo de nuestro ser, ansiosas de encontrar una salida y un reconocimiento; necesitadas de valor y atención.

Si no dejamos que se manifiesten cuando lo necesitan, aumentamos la presión y la carga emocional y con ello incrementamos los sentimientos negativos que volvemos a ocultar y negar.
Así,  dentro de una espiral destructiva,  terminaremos explotando y liberando todo el cúmulo emocional de una forma insana, peligrosa y dañina. Por no haber mostrado nuestro descontento o frustración,  por no haber llorado cuando lo necesitábamos,  por no haber dicho lo mal que nos sentíamos,  terminaremos afrontando esas emociones a través de explosiones de ira descontrolada,  de agresividad desmedida, o bien de conductas compulsivas y destructivas. La desmesurada cantidad de personas con problemas de conducta, agresividad , adicciones, trastornos de ansiedad, trastornos de alimentación, baja autoestima, depresión, etc , encuentran en gran parte su raíz en este déficit de educación emocional.



De ahí la suprema importancia de tomarse muy en serio la educación emocional de los más pequeños. Resulta crucial para ellos y para el resto de personas que como miembros de una sociedad debemos interactuar a diario.
¿ Por qué cuando un niño se enfada se le dice no te enfades? ¿ Acaso los adultos no nos enfadamos nunca, que somos happy florwers? Pues no,  no lo somos y si aparentas serlo pobre de ti.
En vez de negarle su derecho a expresar su enfado podemos interesarnos en el motivo del mismo, y a la vez que validados su sentimiento intentamos comprender el por qué del mismo.
Sí,  lo se.  Porque es incómodo para los adultos " soportar" el enfado del niño. Esa es la triste realidad. Pero nadie dijo que educar fuera una tarea sencilla y siempre maravillosamente plácida.Así que,  apechugando que es gerundio; piensa y reflexiona antes de decirle a un niño enfadado que no se enfade. Tú como adulto no te indignas cuando te lo dicen, porque yo sí y creo que es lo más normal.

Caso similar es el de los llantos. Y aquí me echo las manos a la cabeza cuando oyes que los bebés tienen que llorar para que se les ensanchen los pulmones. ¡Ya! Sin embargo cuando ya son un poquito más grandes, como ya los han ensanchado bien de tanto llorar y no hacerles ni caso, lo que procede es hacer todo lo posible porque no lloren.
Vamos, lo que es hacer las cosas completamente al revés. Los bebés si lloran es porque necesitan algo, sí necesitan. Alimentarse,  dormir, liberar gases, pañal limpio, sentir la proximidad y el contacto con su madre principalmente, etc. No necesitan ensanchar los pulmones.
Y los niños cuando lloran por la causa que sea, dolor, frustración , rabia, cansancio...; necesitan expresarse y que se le de validez a su sentimiento. ¿ Tú cuando estas triste o sientes impotencia no tienes ganas de llorar? Es lo más natural del mundo,  y lo más sano. Llorar drena el alma y permite ver las cosas con más serenidad y más claridad.
Los niños deben entender que es normal llorar cuando se está triste y disgustado , y que una vez pase se sentirá mucho mejor.

Sí,  lo se, lo hacen con buena intención. ¿Qué tiene de buena intención que le digan a un niño que no llore que se pone muy feo? Yo no encuentro ni un ápice de buenas intenciones reales en esta lapidaria frase, como tampoco la encuentro en la versión de no llores que ya eres mayor, o no llores que no pasa nada.

Como muy bien me dijo hace escasos días mi queridisima Estrella Pisa , autora de Sinaptando , un blog sobre psicología que invita a reflexionar sobre cuestiones trascendentales :

"Si las personas fuésemos plenamente conscientes del daño que les llegamos a hacer a los niños cuando les obligamos a secuestrar sus emociones por guardar las apariencias ante el resto de familiares, amigos, compañeros o maestros, quizá dejaríamos de cortarles las alas y hasta seríamos capaces de permitirles volar. Todos queremos hijos inteligentes que saquen notas muy buenas y que puedan acceder al escalón más alto, pero muchas veces nos olvidamos de preguntarles cómo se sienten, qué anhelan, qué les atormenta o qué les hace realmente felices. ¿Cuántas familias no se habrán roto por malentendidos absurdos al jugar todos sus miembros a simular sentir lo que no sienten por los demás o por jugar a negar lo que sí sienten? Tanto que reivindicamos la importancia de ser uno mismo y luego resulta que nos da miedo serlo y no tenemos mejor modo de demostrarlo que reprendiendo a quienes no tienen tantas manías. Definitivamente, los humanos somos unos tipos demasiado extraños. No nos entendemos ni nosotros mismos."
Cuanta triste verdad en sus sabias palabras. Maravillosa reflexión a propósito de un post sobre educación emocional que escribí hace un tiempo y que podéis leer aquí.


El arte de validar las emociones debe practicarse con naturalidad y sin miedo. Por favor tomémosnos en serio este asunto,  cuidemos la salud emocional de las futuras generaciones y dejemos de repetir una y otra vez los errores del pasado.
Nunca es tarde si la dicha es buena. 

domingo, 12 de agosto de 2018

Ayudando a gestionar la frustración (parte 2)

La semana pasada traté el tema de la frustración infantil y de la importancia que tiene el trabajar esta emoción de manera temprana e ir preparando el camino para que poco a poco se gestione de una forma más satisfactoria. Si te apetece recordarlo o no tuviste la oportunidad de leerlo, puedes hacerlo aquí.

Hoy continúo con este tema y traigo una recopilación de diversas técnicas,  métodos y recursos que pueden sernos de gran utilidad en este proceso no siempre agradable y para nada sencillo. Apoyarnos en estas técnicas , actividades y recursos nos va a  ayudar a reforzar conductas,  a  afrontar situaciones complicadas y a dotarnos de una mayor seguridad y fortaleza para hacer frente al reto que supone aprender a gestionar de manera exitosa la frustración.

Actividades para ayudar a manejar la frustración 

Son muchas las actividades que podemos poner en práctica con la finalidad de entrenar esta habilidad y lograr que poco a poco sea más sencillo afrontarla. He seleccionado tan sólo algunas que yo misma he puesto en práctica y me han resultado exitosas y de gran ayuda y otras que usaré en un futuro no muy lejano. Os dejo con ellas.


  • El frasco de la calma es un método excelente para atraer toda la atención y lograr que poco a poco se vayan tranquilizando. Esta actividad puede beneficiar tanto a pequeños como a mayores ya que ayuda a combatir el estrés y aliviar tensiones . Además,  es algo muy sencillo de fabricar y lo podemos hacer nosotros mismos en casa. Sólo necesitamos un tarro de cristal, agua,  pegamento y purpurina.  


Observar los movimientos de la purpurina en el líquido del bote tiene un efecto hipnotizante y es precisamente eso lo que hace que nuestro estado emocional se relaje, ayudando a ganar la batalla a la frustración y la rabia.



  • Los beneficios de practicar yoga alcanzan el terreno físico y psicológico. Instruir en el control del estado mental,  así como usar la respiración de forma adecuada,  es una forma estupenda de dotar a los niños de herramientas para gestionar emociones complicadas,  y resulta determinante para la inteligencia emocional .

  • Usar la distracción de contar o enumerar nos permite activar la parte más racional del cerebro para de esta forma canalizar toda la energía de la frustración y apaciguar el malestar emocional.  Por ejemplo, podemos contar los dedos de la mano, los dedos de los pies, las piedras que tenemos alrededor si estamos al aire libre, o cualquier cosa que se nos ocurra en ese momento.  La cuestión es contar. Este truco ayuda a poner fin al secuestro emocional en el que se encuentran los más pequeños cuando la realidad y sus expectativas no confluyen.


Literatura infantil

Benditos cuentos que tanto nos aportan a peques y adultos. Son un recurso estupendo para trabajar multitud de aspectos en la crianza y educación de los niños, siendo nuestros perfectos aliados para inculcar valores,  normalizar sentimientos y tratar temas complejos o sensibles.

Cuentos que trabajen la educación emocional hay muchísimos, afortunadamente es un tema que se le está dando todo el valor que merece. Si nos adentramos en la literatura infantil que trata el tema de las emociones , nos sorprenderemos gratamente. Hay un sinfín de opciones y para todas las edades.

En concreto,  los cuentos que trabajan las emociones como la rabia,  la furia y la frustración , se muestran como historias donde además de explicar que sucede cuando nos sentimos enfadados y algo no ha salido como deseabamos; nos proporcionan lecciones y aprendizajes prácticos para afrontar con mayor facilidad esos traspiés y esa fuerza emocional que nos invade y nos lleva a comportarnos con rabia y agresividad, con nosotros mismos o/y con los demás.

A continuación tenéis una pequeña selección de cuentos que tratan este tema, y que no pueden faltar en nuestra biblioteca infantil.



No me invitaron al cumpleaños 

  Su autora es la escritora y psicóloga Susanna Isern y en casa nos encanta. La descubrimos con su obra Abecemociones, muy recomendable.
Es una autora muy comprometida con la educación de las emociones y prueba de ello es la cantidad y calidad de sus trabajos en este sentido.

Este cuento es ideal para tomar contacto con hechos cotidianos y desagradables que pueden hacernos sentir mal,  molestos, dolidos y frustrados.
Lo mejor de este libro es que además de enseñarnos que las cosas no siempre son como desearíamos que fueran, a veces no lograr lo que queremos puede resultar positivo.


Mapache quiere ser el primero 

Un cuento ideal para mostrar a los niños que no se puede siempre ganar y que hay cosas mucho más importantes y gratificantes que pasamos por alto cuando nos centramos únicamente en salir victoriosos.
De nuevo Susanna Isern nos acerca al mundo de las emociones. Esta vez trabaja sentimientos como la envidia,  el optimismo,  el pesimismo y la frustración.

Sofía, La Vaca Que Amaba La Música 

Es una historia ideal para transmitir importantes valores en los más pequeños.  Apoyar  a las personas que queremos para que luchen por sus sueños aunque ello conlleve nuestra tristeza,  ser perseverante y creer en uno mismo , manejar la rabia que provocan las injusticias y tener una actitud proactiva para cambiar esa realidad. Es una obra muy completa que lanza un potente mensaje para los peques,  enseñándoles a no rendirse y dejarse llevar por la frustración.

Las jirafas no pueden bailar 

Chufa,  la protagonista de esta historia tendrá que enfrentarse a sus miedos y vencer su frustración para lograr su propósito. Es un libro con unas ilustraciones muy chulas y muy divertidas por ser pop up.



Para terminar,  os dejo un recurso de gran utilidad y que puede aportarnos más conocimientos y herramientas para abordar el tema en cuestión.  Se trata de una guía para fomentar el autocotrol y la tolerancia a la frustración.  Podéis acceder a ella aquí.


martes, 31 de julio de 2018

Impulsando la tolerancia a la frustración : Parte I

Hace unos días os hablaba de resiliencia. Esa mágica capacidad de sobreponerse a las inclemencias vitales y salir fortalecido de ellas. Un proceso complicado y costoso que conlleva; entre otras cosas; ser capaz de tolerar la frustración con maestría y serenidad. Y de frustración va hoy la cosa. Sí , de esa amarga e incómoda emoción que sentimos cuando se truncan nuestros deseos y anhelos, cuando se desvanecen las posibilidades de lograr un objetivo o una meta concreta. Esa mezcla de rabia, impotencia y tristeza que se manifiesta cuando no alcanzamos lo que queremos. Esa desilusión enfurecida que trata de apoderarse de nuestra templanza cuando algo sale mal.
 A priori los adultos deberíamos saber gestionar adecuadamente esta emoción, ya que teóricamente contamos con más herramientas para afrontarla y con un tiempo vital más dilatado para haberla entrenado . Sin embargo, los más pequeños se sienten abrumados por su fuerza arrolladora y les resulta una tarea difícil de realizar con éxito. De ahí que las explosiones de rabia sean episodios comunes en la primera infancia. De ello y de como afrontar estas situaciones hablo largo y tendido en Como afrontar las rabietas con éxito.

 Una vez más, los adultos debemos adoptar el rol de guías y acompañantes para que sientan seguridad y aliento en los momentos en los que les secuestre su cerebro inmaduro . Para mostrarles el modo de lidiar con estos huracanes emocionales y aprender a tolerar la frustración,  aceptando que forma parte de la vida y como tal es inevitable sentirla en determinadas situaciones. Enseñarles al tolerar y controlar la frustración es permitirles que puedan afrontar con una actitud más proactiva y positiva cualquier reto, dificultad o traspiés  que se les presente.


COMO AYUDARLES A MANEJAR LA FRUSTRACIÓN

Como he dicho muchas veces; y no me cansaré de repetirlo; los vínculos, el apego seguro y la comunicación que establezcamos con nuestros hijos van a determinar en gran medida la base de una personalidad equilibrada y resiliente , capaz de gestionar bien las frustraciones. Sí construimos unos cimientos sólidos sobre los que poder apoyar cada experiencia vital sin temor al derrumbe, sin lugar a dudas el proceso será mucho más sencillo y fructífero.
Así que es cuestión de tiempo y tenacidad. Los primeros años de vida de los niños exigen un férreo compromiso con su educación y aprendizaje , así como altas dosis de paciencia, coherencia,  algunos límites y mucho mucho cariño. En esta primera etapa,  los más pequeños son incapaces de comprender que las cosas no pueden ser siempre inmediatas y satisfechas,  y este descubrimiento va a ser fuente de sus frustraciones. Tranquilos,  todo pasará y poco a poco su cerebro madurará  y les permitirá comprender que el mundo no gira alrededor de ellos y de sus deseos, así como que el resto de las personas también tenemos nuestros propios deseos y necesidades. Sólo debemos estar a su lado y usar el diálogo para explicarles lo que les sucede; ponerle nombre a sus sentimientos y consolar.

Es necesario que experimenten la frustración. Sí por el contrario,  les evitamos por todos los medios que la sientan, estaremos propiciando el caldo de cultivo perfecto para que nuestro hijo termine convirtiéndose  en un ser tirano,  déspota,  desconsiderado, violento, egoísta y débil. Una persona que no afrontará de manera saludable y constructiva las adversidades de la vida y que no adquirirá una habilidades sociales que le permitan relacionarse sin grandes conflictos y continúos problemas. Una persona impulsiva que tampoco sabrá conectar con su interior y reflexionar. En definitiva,  una persona con baja autoestima y serias dificultades para desenvolverse en las situaciones menos cómodas y placenteras que la vida nos tiene preparadas.

Como padres y educadores tenemos que desterrar el chip sobreprotector y concienciarnos de que no van a ser más felices porque les libremos de sentir fracaso y desilusión, sino todo lo contrario. Debemos transmitir la idea de que detrás cada error y de cada intento frustrado hay un aprendizaje con el que llenar la mochila de las herramientas personales.
Hay que inocularles valores y actitudes como el esfuerzo, la perseverancia, la lucha para conseguir metas y objetivos ; así como la importancia de cultivar el respeto a los demás;  la empatía y la asertividad.

Igual de importante es establecer unos límites  claros y congruentes que les doten de seguridad y sean una referencia a la hora de comportarse e interactuar. Ya he comentado en otras ocasiones los peligros de una educación excesivamente permisiva y entre otros efectos, siendo demasiado condescendientes tan sólo conseguiremos que nuestro hijo no adopte una actitud proclive a tolerar las frustraciones.

Por lo tanto, ya hemos visto que nuestro rol como padres y educadores es decisivo en la adopción de actitudes positivas, reflexivas y abiertas a aceptar fracasos y negativas.

En la segunda parte de este post incluiré algunas técnicas y  ciertos recursos  que pueden ser de gran ayuda en esta laboriosa función de amparar y contribuir en la tarea de gestionar convenientemente la frustración. No os los perdáis.








sábado, 21 de julio de 2018

La diversidad familiar a través de los cuentos

Los profundos cambios sociales acaecidos en las últimas décadas han traído consigo una transformación en la composición de la familia,dando lugar a múltiples y variadas posibilidades de convivencia y funcionamiento de este sistema socializador y educativo por antonomasia. La familia es la institución en la que se forja la personalidad, en la que se interiorizan los principios y valores que conformarán nuestra ética y moral;es el seno donde se aprenden las normas sociales que nos permitirán vivir en sociedad y formar parte de una comunidad.

 Como decía, el dinamismo económico y social ha dado lugar a nuevos paradigmas y maneras de afrontar la vida y esto ha tenido una repercusión directa sobre la configuración de la familia. Así pues, el nacimiento de la democracia en nuestro país y la profunda transformación legal y social ha contribuido de buena manera a esta diversidad familiar actual. Un claro ejemplo de esto lo encontramos en el Código Civil de 1981. Con la posibilidad de disolver los matrimonios nació una nueva figura jurídica, el divorcio. Se abría paso la posibilidad de poner fin a una unión desdichada y caduca, a la vez que se normalizaba socialmente el deseo de querer pasar página y rehacer tu vida, bien en solitario o bien con una nueva pareja.
Lo que hasta entonces había sido una familia tradicional, nuclear o extensa, daba paso a las familias monoparentales y a las familias reconstituidas. Las primeras pueden surgir igualmente por decisión propia, es decir, tanto un hombre como una mujer toman libremente la decisión de ser padres en solitario. Existen diversos caminos hacia la maternidad y paternidad además de la conveccional concepción. Desde las ya evolucionadas técnicas de reproducción asistida para las mujeres, hasta la controvertida gestación subrogada; pasando por la adopción y el acogimiento preadoptivo.
 Por su parte, las familias reconstituidas han aumentado considerablemente estos últimos años. Fruto de esos cambios legales y esa aceptación social, son muchas las familias que se conforman con nuevos miembros de diferente consanguinidad, y son bastantes los padres y madres que deciden tener hijos con sus nuevas parejas.

 Otro hito alcanzado recientemente es la aceptación social y también legal del amor entre las personas de un mismo sexo. Un paso más en este sentido es el de aceptar que puedan ejercer la apasionante tárea de criar y educar a un hijo con las mismas garantías de éxito que las personas con sexos opuestos. Y es que no se educa con el órgano genital sino con la cabeza y el corazón. Así pues, sea como fuere la familia conformada, lo importante para que ésta juegue su trascendental labor de manera correcta es que exista un equilibrio ; u homeostasis para los más técnicos; es decir que su estructura permita un crecimiento y desarrollo saludable y ofrezca un entorno seguro donde crecer.


 Toda esta diversidad familiar ha sido plasmada con gran acierto en la literatura infantil, presentándose ésta como una gran aliada para enseñar y reforzar valores , conocimientos y conductas. Los que me conocéis bien sabéis lo mucho que me gusta echar mano de los cuentos para mostrar a los niños lo que el mundo nos tiene preparado. A los peques les permite entender más fácilmente las dudas e inquietudes que pueden surgirles sobre su propia historia o sobre la vida de otras personas de su entorno; y a nosotros nos permiten establecer canales de comunicación perfectos para que el mensaje llegue a buen puerto. Por eso, os traigo una pequeña selección de cuentos que tratan el tema de la diversidad familiar.


  • Un puñado de botones , de Carmen Partes.  Editorial Createspace Independent Publishing Plataform
De muy reciente publicación,  este cuento es perfecto para transmitir la idea de la singularidad de cada familia. La reseña del editor nos subraya " no todas las familias son iguales. Cada familia es diferente, única y especial".

  • Tengo una mamá y punto , de Francesca Pardi . Editorial Picarona
Su autora, madre homosexual,  lanza un potente mensaje a los niños ensalzando el valor de la familia por el bienestar y la felicidad que aporta a sus miembros y no por su composición. 

  • Con Tango son tres , de Justin Richardson y Peter Parnell. Editorial Kalandraka
Precioso cuento basado en una historia real en la que dos pingüinos macho tienen muy claro su deseo de ser papás. Empeñados no dudan en incubar una piedra, hasta que un buen día el cuidador del zoo les coloca un huevo en su lugar . De ese huevo nace Tango.

  • Mamá y mami sueñan con un bichito de luz, de Judit Franch.  Editorial Liberum Vox Books

Un cuento ideal para explicar la reproducción asistida en los casos en los que una pareja de mujeres desean tener un bebé y formar una familia.

  • ¡Mi familia es de otro mundo! , de Cecilia Blanco. Editorial Uranito Internacional 
Este cuento refleja la diversidad familiar con ternura y amor , a través de las historias de diferentes niños.  Siete familias que por medio de fuertes lazos de amor entre sus integrantes logran resolver sus problemas,  adaptarse a los cambios y aceptar sus pérdidas. 

  • Nacido del corazón , de Berta Serrano. Editorial Kokinos
Una historia para explicarle justamente su historia a un niño adoptado. Y, por supuesto,  para que todos los niños, independientemente de cómo y dónde hayan nacido, aprendan a crecer en la diversidad, comprendiendo que hay diferentes orígenes y distintas clases de familias.
Es un libro perfecto para des dramatizar la adopción y subrayar que lo realmente importante es concebir con el corazón y criar con amor.

 Porque a los niños hay que hablarles con naturalidad de todas las cosas, sin tabúes ni complejos, teniendo únicamente en cuenta su edad y maduración para de esta forma adaptar nuestro discurso a ella.

domingo, 15 de julio de 2018

La pesada carga de las etiquetas

Os habéis parado a pensar en la ingente cantidad de juicios de valor que podemos realizar las personas al cabo de un día entero. Sí,  las personas estamos continuamente emitiendo juicios y sacando conclusiones de nuestras experiencias,  sensaciones, emociones e interacciones. Es lógico y normal, ya que a través de los juicios valoramos y ponemos palabras a nuestros procesos cognitivos. Calificamos y clasificamos lo que percibimos a  través de nuestros sentidos para de esta forma adaptarnos mejor al entorno ; ayudándonos a tomar decisiones y a contar con más recursos que nos permitan una supervivencia más exitosa.

Juzgamos olores, sabores, lugares, acciones, imágenes, palabras, pensamientos. De esta forma establecemos nuestros gustos y preferencias, optamos por una u otra alternativa y desechamos las que no nos resultan ventajosas o las que resultan ser una amenaza. También,  y he aquí el inconveniente,  juzgamos a las personas con asiduidad y alevosía. Juicios y prejuicios a discreción. Y es que, no es lo mismo juzgar una situación o una sensación , un comportamiento o una acción que a una persona. Los juicios que emitimos sobre las personas tienen un fuerte impacto en la imagen de uno mismo y en la autoestima, más aún si la sentencia tiene connotaciones negativas y despectivas. Porque no es lo mismo opinar sobre una conducta o una acción concreta que enjuiciar y etiquetar a una persona en función de una acción o comportamiento.  
Cuando juzgamos a una persona y le colocamos una etiqueta , estamos dando por sentado que esa persona es así en su conjunto, poniendo en valor la cualidad o el defecto que le atribuimos; olvidando todas las demás características que la definen así como la influencia de factores  exógenos como  por ejemplo el entorno y las circunstancias. 

Los juicios sobre las personas son dictámenes subjetivos que emitimos para clasificar a las personas en función de unos rasgos y atributos, estableciendo categorías dualizadas. A su vez estas categorías tienen asignado un valor positivo y otro negativo,  ambos excluyentes entre sí.  Bueno y malo, aburrido y divertido,  obediente y desobediente,  obstinado y transigente,  diligente e incompetente... El " ser bueno " significa que no " eres malo" , y el " ser obediente " conlleva " no ser desobediente ", reduciendo las múltiples expresiones de la conducta humana en función de las interacciones y circunstancias,  a una única y pesada losa: la etiqueta.



Por eso las etiquetas que colocamos a los niños determinan su propia imagen y configuran su comportamiento,  ya que sienten que tienen que ser y hacer lo que se espera que sean y hagan.  Las etiquetas en los niños influyen en la configuración de la identidad personal.
Así pues las etiquetas supuestamente positivas ejercerán una insana presión sobre los niños que se verán obligados a cumplir con las expectativas y no defraudar. Por jemplo, si a tu hij@ le llega continuamente el mensaje de lo list@ y responsable que es,  y por alguna circunstancia no puede cumplir con esos cánones y estar a la altura de nuestras expectativas,  el batacazo moral será tremendo . No se trata de no decirles lo que hacen bien o se les da mejor, de reconocer sus esfuerzos y sus logros; sino más bien se trata de no encasillarles en base a lo que consiguen o dejan de conseguir. Deben de sentir que son valiosos por ser ellos mismos y no por lo que les decimos nosotros que son.

Otro de los peligros de las etiquetas positivas, por ejemplo, es la formación de personalidades con rasgos narcisistas muy marcados, personas que sobrevaloran sus habilidades y cualidades, que muestran continuamente su arrogancia y están convencidos de su superioridad. Las personas narcisistas se caracterizan por su escasa o inexistente empatía hacia los demás y buscan continuamente la aprobación y los halagos ajenos para sentir seguridad y bienestar; lo cual refleja que en realidad tienen una endeble imagen de sí mismos. Ésta débil autoestima la camuflan bajo una falsa apariencia de grandeza e invulnerabilidad.

Asimismo,  las etiquetas negativas se incrustan en la personalidad, dañando seriamente la autoestima y generando sentimientos de incomprensión,  frustración,  injusticia y desaliento. Y es que,  si un niño escucha con frecuencia frases lapidarias del tipo de " eres un torpe" , " eres un pesado" , " eres un vago" , " eres muy rebelde", etc;  terminará por creer que verdaderamente lo es y que no puede más que aceptarlo y no hará nada por mejorar y superarse. Las etiquetas negativas limitan el desarrollo pleno y transmiten una profunda falta de respeto.

Por supuesto en determinados momentos y etapas de desarrollo de nuestros hijos , podemos sentirnos saturados y sobrepasados por los hechos y comportamientos de los niños, lo cual nos lleva a decirles que son esto o lo otro; que son así o asa. Porque somos humanos y como tal seres imperfectos.

 Los juicios impulsivos que son fruto del cansancio físico y mental , funcionan como un desahogo personal,  como una válvula de escape; pero no deben formar parte de nuestro estilo de comunicación. Que no seamos perfectos no quiere decir que no aprendamos de nuestros errores y seamos plenamente conscientes de cuando actuamos correctamente y cuando nos hemos equivocado . Y con el tema de las etiquetas debemos tener cuidado.

lunes, 9 de julio de 2018

Presión social y lactancia : el escrutinio público

El tema de la lactancia resulta ser un asunto candente socialmente hablando. Es curioso que lo que debería ser única y exclusivamente una decisión íntima y personal basada en una completa información, se convierta en un tema en el que puedan opinar todas las personas habidas y por haber,  conocidas y no conocidas. Opinar , culpabilizar,  reprochar y juzgar son palabras que se entremezclan y caracterizan las conversaciones informales sobre la lactancia.

Actualmente la información contrastada y respaldada por la evidencia científica,  ensalza la lactancia materna y sus múltiples beneficios no sólo para el bebé sino también para la mamá.  Es indiscutible que la leche materna es el alimento más completo y nutritivo que podemos ofrecer a nuestro bebé. También es indiscutible que los beneficios van más allá del terreno nutricional,  aportando un plus inmunológico. A estas provechosas características  hay que añadir la ventaja de la comodidad y practicidad de llevar encima todo lo necesario para alimentar al bebé; y por supuesto el importante ahorro que supone para la economía familiar.
Para la madre también conlleva múltiples beneficios para su salud física y emocional, acelerando la recuperación en el proceso de puerperio, y ayudando en la prevención de importantes enfermedades.
Para quien quiera saber más sobre el tema  encontraréis información fidedigna al respecto aquí.

La decisión de cómo se quiere o se puede alimentar a un bebé,  debe tomarse libremente por la madre y nadie más.  Si de decide dar el pecho , desde luego es fundamental contar con el apoyo familiar y profesional y de esta manera tener muchas más posibilidades de éxito con la lactancia materna. Y aquí es donde muchas veces radica el problema, en una falta de apoyo y empatia ; y en la ausencia de conocimientos e información veraz tanto de las personas más cercanas como de algunos profesionales sanitarios.
Dar el pecho es algo maravilloso pero por que no decirlo, duro en su etapa inicial. Hasta que se instaura correctamente la lactancia materna es exigente y se necesita mucha constancia y dedicación.  Desde luego que este esfuerzo se ve sobradamente recompensado con la increible experiencia que es sentir que estas nutriendo a tu hijo con tu propio cuerpo.
Es duro y exigente porque el postparto es una etapa ya de por sí delicada física y emocionalmente hablando, en el que la falta de sueño, el cansancio, la revolución hormonal y el profundo cambio vital que supone la maternidad; son factores que ya de por sí pueden favorecer la aparición de emociones y sentimientos encontrados. De ahí que lo que menos se necesita es que desde fuera se viertan opiniones desafortunadas y comentarios inoportunos.
Otro gran problema es la difusión de los mitos sobre la lactancia materna y la confusión, ansiedad y desconcierto que pueden generar en la madre.En este enlace encontraréis un fantástico artículo sobre estos mitos.

Si se decide alimentar al bebé con leche de fórmula , ya sea una decisión tomada por convicción o bien por necesidad, la madre debe sentir el mismo respeto que si hubiera decidido usar la lactancia materna. Y esto que parece algo obvio y que no habría que destacarlo,  por desgracia no siempre es así.  Puedes estar más o menos de acuerdo con esa decisión pero nunca jamás se debería opinar sobre ello y menos aún menospreciar su elección.  Hay casos en los que tras intentar instaurar la lactancia materna , por la razón que sea ésta no termina de ser adecuada y el bebé no recibe la cantidad de alimento que necesita. Y estas madres sufren muchísimo,  sufren porque no consiguen lo que desean y sienten una tremenda culpabilidad.
Si ante esta situación alguien realiza una crítica o un comentario malsano, la autoestima de esta madre se vendrá abajo por completo.

Los problemas en la instauración de la lactancia materna son muy diversos, desde problemas de salud en madre y/ o bebé  hasta un mal agarre,  un escaso o nefasto acompañamiento por parte de los profesionales sanitarios, falta de apoyo familiar y presión excesiva del entorno. Sin embargo, la mayoría de estos incidentes son salvables y de actuar a tiempo la lactancia materna puede salvarse. Para ello es imprescindible contar con profesionales formados y actualizados en lactancia materna que realmente asesoren, ayuden y apoyen a las madres que encuentran problemas durante sus lactancias maternas.  Dado que como decía antes, hay un número importante de profesionales desactualizados y con escasa formación en este sentido, desde el Ministerio de Sanidad se ha decidido poner solución a este problema y se ha editado una guía sobre lactancia materna para profesionales sanitarios. Así ya no hay excusa que valga y pueden dejar aparcados todos los mitos e informaciones descatalogadas que siguen transmitiendo y que calan en la sociedad.

Para solventar el problema de la presión y la inconveniencia del entorno, la solución se torna quizás más compleja pero lo mejor es poner límites claros y firmes y si fuera necesario alejarse del entorno tóxico por muy cercano que sea. Porque  deberían respetarte.
"Maternidad" , de Pablo Picasso 

Es curioso pero hagas lo que hagas , habrá sectores sociales que criticarán y desaprobarán lo que decidas. Si das el biberón mal porque no estás ofreciendo a tu bebé lo mejor que puedes ofrecerle,  si das el pecho mal porque te estás esclavizando como mujer, si das el pecho bien pero no lo hagas aquí en público que molesta, si das el pecho y tu hij@ ya anda y corre mal porque eso ya no sirve de nada y es un vicio...
En fin, hagamos lo que hagamos siempre estaremos expuestas al escrutinio público. Pero yo seguiré sacando la teta, en público o en privado,  cuando mi hija la demande ,  y seguiré respetando a todas las madres del mundo que alimentan a sus hijos como ellas han decidido. ¡ Faltaría más !





jueves, 21 de junio de 2018

La instrumentalización de los menores en los conflictos parentales: otro tipo de maltrato

Hoy voy a hablar de un asunto delicado y desgraciadamente demasiado habitual. Me refiero a la instrumentalización de los hijos en los procesos de separación y / o divorcio de los padres, así como en los procesos conflictivos parentales y familiares en general.

Lo que a priori puede resultar impropio de parejas aparentemente concienciadas con el bienestar de los más vulnerables en estas situaciones de conflicto; los hijos; la realidad se muestra con toda su crudeza dejando en evidencia el civismo y la razón. Los sentimientos envenenados se apoderan de la capacidad de pensar con sensatez y el ánimo de vengar y salvar el orgullo les empuja a comportarse de una manera verdaderamente injusta y mezquina. Ese lacerante comportamiento tiene repercusiones muy negativas en los niños y las niñas que sin quererlo se ven inmersos en una lucha encarnizada y despiadada, en la que todo vale con tal de salir " vencedor". Y para más  inri,  hay quien se excusa en que tan sólo busca lo mejor para los hijos.  Puede ser que estéis pensando en algún que otro caso mediatizado en el que existiendo un conflicto parental, alguna de las partes evita que los niños vean al otro progenitor, por el bien de los niños. Y no,  no juzgaremos aquí casos que además de ser muy rentables para los medios de comunicación de masas, para nada son dignos de ser una muestra representativa de este complejo fenómeno además de carecer de la necesaria objetividad.


En efecto  hay casos en los que la violencia intrafamiliar justifica que los menores se vean privados de su derecho de estar y compartir tiempo con un progenitor, con ambos o con otros miembros de la familia más extensa. Por encima de ese derecho prevalece el de su integridad física y moral.

También  hay casos en los que los conflictos judicializados, lejos de solventarse con los dictámenes y sentencias de los tribunales a los que se ha decidido acudir, se agravan considerablemente conduciendo a un callejón sin salida y facilitando que la ira, la frustración,  el despecho y la venganza se instalen en la dinámica relacional y se adueñen de la lógica y del deseo innato de no dañar a terceros. Así pues, lejos de solventar una situación desagradable y perjudicial para los menores , el conflicto se intensifica llegando incluso a cronificarse, con las consecuencias que esto acarrea para ellos.

A su vez, encontramos casos en los que los hijos sufren lo que se conoce como síndrome de alienación parental. A pesar del intento de algunos sectores de negar la existencia de tal fenómeno,  la mediación social y el trabajo con familias en conflicto revela la verdadera realidad y la evidencia de este tipo de maltrato infantil.
El síndrome de alienación parental se caracteriza por un intenso y manifiesto rechazo injustificado del  menor hacia uno de sus progenitores. El discurso de los hijos alienados resulta cuanto menos sorprendente tanto en su contenido como en las formas,  resultando más propio de un adulto que de un menor. Responden a discursos aprendidos, que han ido escuchando continuamente que terminan calando en el imaginario de los menores. De ahí que se les denomine hijos alienados, ya que su pensamiento y sentimientos han sido inducidos por una tercera persona con la intención de " vencer" y hacer daño a la otra parte .

El síndrome de alienación parental es un tipo de maltrato infantil muy cruel , ya que traslada la responsabilidad de la supuesta decisión libre de no querer ver ni estar con uno de los progenitores al propio hijo. Y esto a la larga va a generar un intenso y doloroso sentimiento de culpabilidad en el menor, que difícilmente podrá gestionar ni entender la magnitud de su injusto comportamiento.
Os puedo asegurar que es muy triste ver a niños y jóvenes completamente alienados y despojados de su verdadera identidad, narrando his torías inverosímiles y recitando disertaciones teñidas de odio patológico y resentimiento.

Por supuesto , no todos los rechazos manifestados por los menores hacia uno de sus progenitores son resultado de alienación. En ocasiones existe una verdadera justificación detrás de sus negativas, y éstas se manifiestan de una manera más infantil y no tan histrionica. Resulta fundamental realizar un profundo estudio multi e interdisciplinar sobre la dinámica familiar y la situación del menor en la misma para dilucidar con objetividad la realidad y conocer los motivos que llevan al menor a rechazar a uno de sus progenitores.

Además del doloroso síndrome de alienación parental , los menores inmersos en conflictos parentales, separaciones y divorcios pueden ser víctimas de otro tipo de situaciones generadas una vez más por los adultos.  Entre estas situaciones encontramos el conflicto de lealtades,  el niño colchón,  el niño edredón , el niño mensajero, el niño  dividido , el niño invisible y el niño arma arrojadiza. Veamos en que consiste cada una de ellas.

El conflicto de lealtades se genera cuando el menor es utilizado como un niño espía para revelar información personal e incluso íntima del otro progenitor. Cuando el menor se percata de que la información que se le solicita es para utilizarla en contra de su otro progenitor, se encuentra en una entrecrucijada que le genera una fuerte ansiedad. Con el tiempo tratará de evitar este malestar adoptando una actitud de desconfianza y mutismo absoluto.

El niño colchón es aquel que funciona como amortiguador de los conflictos entre sus progenitores, para lo cual debe estar en una permanente hipervigilancia con el fin de controlar siempre la situación y no " facilitar" las disputas o enfrentamientos parentales y familiares.

El niño edredón es aquel al que se le ha asignado el rol protector del progenitor más vulnerable, encargándose de consolar y reconfortar. Con frecuencia se convierten en niños neuróticos y obsesivos en exceso, mostrando una responsabilidad superlativa y desproporcionada para su edad.

El niño mensajero , como su propio nombre indica es aquel que ejerce la comunicación que deberían mantener ambas partes y que éstas eluden.  Los mensajes a trasladar pueden ser muy diversos, algunos completamente  inofensivos, pero otros se tornan más peligrosos y dañinos en tanto en cuanto su carga emocional es elevada. Además de poner al menor en situaciones incómodas y de difícil gestión,  también pueden ser utilizadas por éstos para intentar manipular a las partes.

El niño dividido es aquel que muestra incomodidad y ansiedad ante la ausencia de libertad para  querer por igual a ambas partes. Estos niños no se sienten libres a la hora de relacionarse e interactuar con uno de los progenitores porque no siente la verdadera aprobación por parte del otro.

El niño invisible sufre y padece la ausencia física y emocional de uno de los progenitores. Y el niño como arma arrojadiza es muy común en los tira y afloja entre progenitores, situando al menor en el centro del reto o del chantaje.

Sea como fuere,  el denominador común de todas las posibles situaciones que se han descrito , es el de la existencia de unas víctimas completamente inocentes. Inocentes y vulnerables a los actos, comportamientos, gestos y palabras de las personas más importantes para ellos, sus padres.

Las consecuencias de estas nocivas experiencias van desde dependencia emocional,  dificultad para expresar sentimientos y emociones o regresiones muy acusadas, hasta trastornos del sueño, trastornos de ansiedad y depresión.
Porque el maltrato psicológico  a la infancia resulta ser tan importante y consecuente como cualquier otro tipo de maltrato y abuso infantil. Las heridas psicológicas generadas por los comportamientos negligentes y desconsideradosi de los progenitores o las personas encargadas de su guarda y custodia, son el germen perfecto para futuros problemas emocionales y psicológicos; comprometiendo seriamente la salud mental de los menores.
Y no es mi intención culpabilizar pero si responsabilizar de ello. Responsabilizar para concienciar.