martes, 6 de noviembre de 2018

Las claves de una autoestima infantil sana


El célebre y maravilloso Charles Chaplin dijo en una ocasión :


 "Cuando  empecé a amarme de verdad comprendí que en cualquier circunstancia, ante cualquier persona y situación, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Fue entonces cuando puede relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre: autoestima ."

La autoestima se forma en los primeros años de vida. Por supuesto,  no es algo estático ni permanente , se va modificando en función de las experiencias vitales y de las relaciones que establecemos con nuestros semejantes. 

No obstante,  y como ya he mencionado en alguna ocasión,  los cimientos de la infancia son fundamentales para comprender posibles carencias o dificultades en la vida adulta; y el autoestima es un factor clave.

Veamos con calma que es la autoestima,  cómo se forja , qué papel juega en la personalidad y en la conducta humana, y cómo puede trabajarse de manera positiva para fortalecerla.


La definición que nos da la RAE de la autoestima deja muchísimo que desear, ya que es muy parcial. Según esta fuente, es la valoración,  generalmente positiva,  de sí mismo. 

Sin embargo,  uno de los problemas que más observan psicólogos,  psiquiatras, terapeutas y trabajadores sociales en los usuarios de sus servicios, es precisamente la baja autoestima; es decir ; una percepción negativa sobre si mismo.

Una definición mucho más completa y realista nos ofrece José Vicente Bonet en su obra "Se amigo de ti mismo: manual de autoestima".

Cito textualmente : " Conjunto de percepciones, pensamientos,  evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacía nosotros mismos, hacía nuestra manera de ser y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter.  En resumen, es la percepción evaluativa de nosotros mismos ".


La autoestima es la encargada de proveernos seguridad en nosotros mismos. Si nuestra autopercepción no es positiva  , creemos que no somos capaces de algo, que no somos lo suficientemente valiosos o merecedores de algo,  y por lo tanto podemos actuar de manera insegura , impulsiva,  inconsciente o peligrosa. 
Las personas que están buscando continuamente la aprobación de las demás tienen una autoestima muy pobre y dañada; su bienestar emocional y su seguridad personal quedan en manos de lo que los demás opinen sobre él. Son dependientes de ese reconocimiento para sentirse bien consigo mismos,  para valorarse como persona. Es así,  porque la valoración que tienen de sí mismos no les gusta y buscan autoengañarse y hacerse creer que son lo que les gustaría ser en realidad.
Las personas con problemas en su autoestima se muestran inseguras o bien enmascaran esa inseguridad con estrategias y mecanismos insanos. La falta de comunicación y de expresión por temor al rechazo, a la burla o a la comparación;  es un rasgo significativo de baja autoestima. Esta actitud puede conducir a la indefension de tus ideas,  tus pensamientos o tus derechos frente a los demás,  por lo que es verdaderamente limitante. Es como una discapacidad social .
En su vertiente más espinosa, una autoestima exánime es el denominador común de serios trastornos conducta les,  de la alimentación,  ansiedad,  pánico,  depresión,  consumo de sustancias y adicciones, así como agresividad y violencia.

La autoestima sana , por el contrario, se manifiesta en las personas que aceptan como son, es decir, dan validez a su manera de ser, de pensar, de actuar y de vivir. Son personas que están contentas con ellas mismas, que validan sus virtudes y sus defectos, y que son conscientes de sus potencialidades y de sus puntos flacos. Son conscientes de todo esto y no les supone una amenaza ni una fuente de pesadumbre y desequilibrio. 

Estas personas disfrutan de una vida y unas relaciones sociales mucho más placenteras y enriquecedoras,  demuestran su personalidad y sus preferencias sin temor a juicios o no les importa lo que se piense de ellos. Defienden sus ideas, pensamientos y derechos con asertividad y aceptan como parte de la condición humana el fracaso y los errores sin frustraciones patológicas. 




Como apuntaba anteriormente,  la autoestima comienza a forjarse desde los primeros momentos de la vida de un ser humano.
La autoestima del niño se va forjando en función de la percepción que sus padres tiene de él y del trato y relación que se haya establecido entre ellos. De ahí,  que las claves para fomentar una autoestima fuerte y sana sean la disciplina positiva,  la crianza respetuosa y el apego seguro, el amor incondicional, permitir su autonomía y evitar la sobreprotección y tener muy presente la importancia de validar todas sus emociones y sentimientos; así como ser su espejo  ( querernos y respetarnos a nosotros mismos).

 Desde el nacimiento,  el bebé debe desarrollarse y crecer en un entorno y ambiente que le proporcione seguridad y tranquilidad,  un entorno donde no sólo se satisfagan sus necesidades más básicas y fisiológicas sino también las emocionales. Que se atienda su necesidad de contacto con su mamá principalmente es tan necesario como alimentarlo a demanda o cambiarle el pañal. El llanto es el sistema con el que la naturaleza ha dotado a los bebés humanos para manifestar sus necesidades , y debe atenderse siempre. El vínculo y el estilo de apego que se establece es el punto de partida y la base de la autoestima.

Conforme va creciendo el bebé va inteactuando más con todo lo que le rodea,  va descubriendo el mundo y aprendiendo a un ritmo vertiginoso. Debemos favorecer la exploración,  la curiosidad y la iniciativa del bebé siempre teniendo como límite la seguridad y su integridad.

Fomentando la autonomía y promoviendo entornos libres de riesgos , estaremos enviando un mensaje de validez y aliento. La adquisición progresiva de competencias, habilidades y responsabilidades sin duda contribuyen a que el bebé / niño se sienta valioso,  capaz ; que no tema asumir retos y aprender, probar y equivocarse. Que no tema a que se le reproche haberse equivocado.
Para alcanzar el objetivo de tener hijos autónomos y que piensen por sí mismos,  con seguridad y firmeza debemos cuidarnos de sobreprotegerles y crear niños burbuja. Y por supuesto,  aceptar lo que son y lo que desean ser, sin presiones ni modelajes forzados para que se conviertan en lo que nosotros quisimos ser o hacer. Sobre esto último,  os lo cuento con más detalle en Mamá quiero ser yo mismo.


Respetando sus emociones y trabajando ls inteligencia emocional lograremos que los sentimientos no perturben ni obturen su bienestar,  una gestión saludable y favorecedora del autoconocimiento  y de una robusta autoestima. alidación,  Escuchar sus miedos y preocupaciones , validar todos los sentimientos y acompañarlo en este apasionante viaje es primordial y una experiencia como padres intensa y maravillosa.

Otro aspecto igual de importante es evitar,  o mejor, desterrar de vuestro vocabulario las etiquetas y las comparaciones.


Escuchar,  dedicar tiempo y atención. Practicar la escucha activa,  interesarnos por lo que nos cuentan,  preguntar,  jugar con ellos,  leer con ellos,compartir todo el tiempo que podáis con ellos. Hay que estar presente y no sólo físicamente.  Aparquemos nuestras preocupaciones y desconectamos de nuestros dispositivos y de la television cuando estemos con ellos.

Otra de las claves es reconocer y poner en valor sus esfuerzos y no centrarnos sólo en el resultado. Motivar,  no chantajear ni premiar por buenos resultados, y tratar de usar lo menos posible las alabanzas, cambiándolas por las frases alentadoras. Con ello evitaremos que nuestros hijos se acostumbren y se hagan adictos al reconocimiento y a a aprobación continúa.

Por supuesto,  no pegar, ni amenazar,  ni humillar; en resumen no maltratar. Creo que tod@s los que estéis leyendo esto estaréis de acuerdo, porque de lo contrario no os encontrarías aquí interesados en asuntos de crianza y educación.
Los gritos también son violencia,  y aunque sea complicado o prácticamente imposible  no perder la paciencia, debemos trabajar con ahínco nuestras propias emociones para vencer a la rabia y a la frustración,  en vez de que sean ellas las victoriosas. Con trabajo y convencimiento se puede lograr.

Sí ponemos en práctica todas estas claves y por lo general cumplimos con esta filosofía de manera constante, sin lugar a dudas tendremos hijos sanos mental y emocionalmente hablando; con una autoestima vigorosa qun les permitirá ser mucho más felices, adaptarse mucho mejor a su entorno y a la sociedad y optimizar su proceso de desarrollo y aprendizaje.







jueves, 18 de octubre de 2018

Una joya en la biblioteca infantil: Donde viven los monstruos

Hoy vuelvo con la sección de literatura infantil, y os traigo una verdadera joya. Todo un clásico en una reciente edición de Kalandraka, una editorial que en casa nos encanta y que reúne gran cantidad de libros y cuentos llenos de magia, valores y educación comprometida.

Se trata de la obra de Maurice Sendak, Donde viven los monstruos, que data nada más y nada menos que de 1963, y que Kalandraka rescató en una estupenda edición especial el año pasado.



Las ilustraciones nunca se han reproducido tan fielmente como en esta edición. Su autor, Maurice Sendak, dio el visto bueno con verdadero entusiasmo a esta nueva digitalización de su obra. Y el resultado es espectacular.




La historia que nos cuenta encierra entre otros,  un mensaje de confianza en uno mismo, un mensaje de aliento para lidiar con los miedos y temores que nos acechan y para no dejarse sucumbir ante ellos. Siguiendo el dicho de que ser valiente no significa no tener miedo, sino tener miedo y aun así hacer lo que temes; Max nos mostrará que es él y no el miedo quien decide qué hacer y cómo hacerlo. No hay nada mejor que cultivar la confianza.

El miedo es una emoción que nos ayuda a adaptarnos al medio en el que vivimos , pero en exceso o un miedo irracional , nos hace perder el control sobre nosotros mismos. Y esto además de peligroso es muy limitante.

Toda esta enseñanza se plasma con sensibilidad y gran ingenio . Es una invitación a dejar volar libre la imaginación de niños y no tan niños, a permitir que la creatividad fluya sin limites ni riendas. Es todo un homenaje al pensamiento mágico de los niños.




Así que sin dudarlo es un cuento muy recomendable para disfrutarlo en familia y sacarle mucho jugo. Recuerdo que cuando lo compré el año pasado, pensé que quizás me habia precipitado y que no era muy apropiado para una niña tan pequeñina como mi hija ( tenía un año y medio) , pero me equivoqué. A mi me encantó cuando lo vi en la librería, no podía obviar esta maravillosa edición; pero a mi peque también. Desde un principio lo mirábamos juntas una y otra vez, comentábamos las ilustraciones y leíamos con entusiasmo la historia de Max y su viaje al lugar donde viven los monstruos.
Tal fue el disfrute que , decidí escribir un post personal y hacer un guiño a este cuento titulándolo Donde viven mis monstruos. Un post que trata sobre la necesidad de enfrentarnos a lo que no nos gusta de nosotros mismos, de comprender el por qué de nuestros actos y de emprender un viaje hacia el cambio. Un ejercicio de introspección y superación personal.

Porque como bien dijo Napoleón,  la batalla más difícil la tenemos todos los días con nosotros mismos.



¡ Feliz lectura !





miércoles, 19 de septiembre de 2018

Resiliencia: la clave de la felicidad


Un proverbio holandés dice que no puede impedirse el viento,  pero pueden construirse molinos. Vendría a ser como, si la vida te da limones haz limonada.

La felicidad está sobrevalorada, mitificada  distorsionada y manipulada. La felicidad no consiste en no padecer infortunios y desdichas. La felicidad se construye desde la plenitud del espíritu personal,  desde el orgullo y la satisfacción de haber superado obstáculos , sorteado imprevistos y alcanzado retos. O al menos, haberlo intentado con vigor, firmeza y tenacidad.
Es muy importante adoptar una actitud positiva ante las situaciones y adversidades que se nos presentan a lo largo de la vida. Es tan importante o incluso más importante que la misma dificultad u obstáculo al que enfrentarnos, porque de esa actitud dependerá la energía y dedicación que pongamos para lograr lo que nos propongamos. El empeño que se forja con una actitud positiva y optimista es digno de conquistar mayores logros y obtener una mayor recompensa a nivel personal; con independencia del resultado final.

La magia de la vida reside en ser capaces de vivir, de aceptar la realidad,  de digerir los acontecimientos y obtener sus nutritivas lecciones.Y si, en ocasiones la vida es dura y cruel; la realidad implacable e injusta y la existencia se torna insoportable.  Este angosto camino que parece convertirse en una tortura incesante no deja de ser un sendero hacia un bello y sereno paraje, que aún a mucha distancia y lejanía,  logrará resarcir y reparar nuestras fracturas vitales y emocionales. Lo único que debemos hacer es resistir,  y para ello debemos ser resilientes. Si ejercitamos esta habilidad personal alcanzaremos más facilmente la llave para superar con éxito las diversas crisis vitales por las que inevitablemente ha de pasar el ser humano.

La resiliencia es la capacidad del ser humano de experimentar sucesos traumáticos,  sobreponiéndose a ellos y saliendo fortalecido de los mismos.
Según la RAE, la resiliencia es la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.
También se recoge la definición que en el marco de la física se da a los materiales, mecanismos o sistemas para volver a su estado inicial una vez finalizada su exposición perturbadora.
Y es que la psicología tomó este término de la física para describir las reacciones humanas y los procesos de adaptación, incorporando el valor añadido de la reestructuración de los recursos psicológicos para crecer como persona.
Mientras que los materiales o mecanismos únicamente regresan a su estado inicial, ya hemos visto que en los seres humanos la resiliencia no sólo regenera sino que empodera y robustece.



El origen de este término en el campo de la psicología lo encontramos en el autor de la teoría del apego John Bowlby, aunque el responsable de lograr que se difundiera a gran escala fue el autor de entre otras obras maestras," Los patitos feo"  y "El murmullo de los fantasmas " ;Boris Cyrulnik; psiquiatra, neurólogo y psicoterapeuta francés . La infancia de Boris Cyrulnik se desarrolló en medio de la Segunda Guerra Mundial y padeció los horrores de la barbarie del holocausto nazi.

 Jorge Barudy,  neuropsiquiatra y terapeuta familiar chileno es sin lugar a dudas otro gran referente en este tema. Al igual que Cyrulnik ,lo es tanto por su historia personal como por su contribución profesional. Y es que Jorge Barudy es un gran ejemplo de resiliencia y coraje ante la adversidad. Él vivió en primera persona las torturas y los horrores del régimen chileno de Augusto Pinochet.

 Este autor concluye que puede diferenciarse entre resiliencia primaria y resiliencia secundaria. La primera de ellas está estrechamente condicionada por los primeros años de nuestra existencia, es decir por las experiencias vitales de nuestra infancia. Así pues, el apego y los vínculos creados durante la crianza, los estilos educativos y las interacciones sociales durante la infancia son la base de referencia para consolidar una personalidad resiliente.
Por lo tanto, poco o más bien nada podemos hacer para modificar nuestra resiliencia primaria. Sin embargo,  sí podemos ejercitar con convicción la resiliencia secundaria.  Ésta se caracteriza por conformarse en la edad adulta a través de las continuas experiencias y sus efectos, emociones y maneras de proceder ante los mismos.  Este talante que se va tallando con el paso del tiempo y las vivencias conformará nuestra personalidad , continuamente maleable siempre y cuando seamos conscientes de ello y mantengamos una actitud proactiva.

Las personas resilientes no sólo se caracterizan por mantener una visión realista y al mismo tiempo optimista de la vida. Junto a la actitud positiva y el sentido del humor,  las personas resilientes se valen del autoconocimiento y el ser conscientes de sus potencialidades y de sus limitaciones. Saben lo que son capaces de realizar y creen en sus competencias,  mostrándose flexibles ante los cambios e imprevistos. Asimismo disponen de habilidades creativas que les ayudan a afrontar las situaciones complicadas y a salir airosas de ellas.
Otro aspecto fundamental de las personas resilientes es la gestión que realizan de sus emociones. Saben que no pueden controlar lo que sucede y lo que les hace sentir la realidad, pero si que saben que son responsables de lo que hacen con esos sentimientos y emociones.

Ser resiliente no es un atributo personal sino más bien una actitud ante la vida. Una actitud que entrenándose de manera constante y persuasiva nos ofrece la posibilidad de disfrutar de una de las habilidades más poderosas y extraordinarias del ser humano.


" Las personas más bellas con las que me he encontrado son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento,  conocido la lucha, conocido la pérdida,  y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación,  una sensibilidad  y una comprensión de la vida que las llena de compasión,  humildad y una profunda inquietud amorosa. La gente bella no surge de la nada"( Elisabeth Kubler- Ross)

lunes, 3 de septiembre de 2018

Reconocer y validar las emociones: siente y acéptalo

Se terminaron las vacaciones y comienza la vuelta a nuestro día a día,  a nuestros quehaceres diarios. Tengo que deciros que vengo cargada de ilusión y con multitud de pensamientos que compartir con vosotr@s,  pero también he de reconocer que me está costando un poquillo coger el ritmo. No seré muy dura conmigo misma,  así que espero que sea cuestión de tiempo.

Quiero comenzar este nuevo periodo reflexionando acerca de la gran carencia emocional y la absoluta falta de consciencia que tienen las personas sobre dicha carencia. 
A lo largo de todo el verano y de las vacaciones,  las interacciones con personas más o menos conocidas se han incrementado y ello ha dado lugar a situaciones variopintas,  algunas más agradables que otras, pero todas cargadas de analfabetismo emocional. 

Yo entiendo por analfabetismo emocional al conjunto de pensamientos, actitudes y conductas que ignoran e incluso menosprecian el valor de las emociones y de  la necesidad de aceptar lo que se siente.

Cansada de lidiar continuamente con este analfabetismo emocional, necesito desahogarme con tod@s vosotros y ya de paso incidir una vez más en lo importante que es saber reconocer y darle importancia a las emociones. ¿ Por qué las personas se empeñan en negar y enmascarar algunas emociones? ¿Acaso creen que así,  por arte de magia se van a esfumar?  Pues no,  no lo hacen, sólo quedan enterradas y sepultadas en lo más profundo de nuestro ser, ansiosas de encontrar una salida y un reconocimiento; necesitadas de valor y atención.

Si no dejamos que se manifiesten cuando lo necesitan, aumentamos la presión y la carga emocional y con ello incrementamos los sentimientos negativos que volvemos a ocultar y negar.
Así,  dentro de una espiral destructiva,  terminaremos explotando y liberando todo el cúmulo emocional de una forma insana, peligrosa y dañina. Por no haber mostrado nuestro descontento o frustración,  por no haber llorado cuando lo necesitábamos,  por no haber dicho lo mal que nos sentíamos,  terminaremos afrontando esas emociones a través de explosiones de ira descontrolada,  de agresividad desmedida, o bien de conductas compulsivas y destructivas. La desmesurada cantidad de personas con problemas de conducta, agresividad , adicciones, trastornos de ansiedad, trastornos de alimentación, baja autoestima, depresión, etc , encuentran en gran parte su raíz en este déficit de educación emocional.



De ahí la suprema importancia de tomarse muy en serio la educación emocional de los más pequeños. Resulta crucial para ellos y para el resto de personas que como miembros de una sociedad debemos interactuar a diario.
¿ Por qué cuando un niño se enfada se le dice no te enfades? ¿ Acaso los adultos no nos enfadamos nunca, que somos happy florwers? Pues no,  no lo somos y si aparentas serlo pobre de ti.
En vez de negarle su derecho a expresar su enfado podemos interesarnos en el motivo del mismo, y a la vez que validados su sentimiento intentamos comprender el por qué del mismo.
Sí,  lo se.  Porque es incómodo para los adultos " soportar" el enfado del niño. Esa es la triste realidad. Pero nadie dijo que educar fuera una tarea sencilla y siempre maravillosamente plácida.Así que,  apechugando que es gerundio; piensa y reflexiona antes de decirle a un niño enfadado que no se enfade. Tú como adulto no te indignas cuando te lo dicen, porque yo sí y creo que es lo más normal.

Caso similar es el de los llantos. Y aquí me echo las manos a la cabeza cuando oyes que los bebés tienen que llorar para que se les ensanchen los pulmones. ¡Ya! Sin embargo cuando ya son un poquito más grandes, como ya los han ensanchado bien de tanto llorar y no hacerles ni caso, lo que procede es hacer todo lo posible porque no lloren.
Vamos, lo que es hacer las cosas completamente al revés. Los bebés si lloran es porque necesitan algo, sí necesitan. Alimentarse,  dormir, liberar gases, pañal limpio, sentir la proximidad y el contacto con su madre principalmente, etc. No necesitan ensanchar los pulmones.
Y los niños cuando lloran por la causa que sea, dolor, frustración , rabia, cansancio...; necesitan expresarse y que se le de validez a su sentimiento. ¿ Tú cuando estas triste o sientes impotencia no tienes ganas de llorar? Es lo más natural del mundo,  y lo más sano. Llorar drena el alma y permite ver las cosas con más serenidad y más claridad.
Los niños deben entender que es normal llorar cuando se está triste y disgustado , y que una vez pase se sentirá mucho mejor.

Sí,  lo se, lo hacen con buena intención. ¿Qué tiene de buena intención que le digan a un niño que no llore que se pone muy feo? Yo no encuentro ni un ápice de buenas intenciones reales en esta lapidaria frase, como tampoco la encuentro en la versión de no llores que ya eres mayor, o no llores que no pasa nada.

Como muy bien me dijo hace escasos días mi queridisima Estrella Pisa , autora de Sinaptando , un blog sobre psicología que invita a reflexionar sobre cuestiones trascendentales :

"Si las personas fuésemos plenamente conscientes del daño que les llegamos a hacer a los niños cuando les obligamos a secuestrar sus emociones por guardar las apariencias ante el resto de familiares, amigos, compañeros o maestros, quizá dejaríamos de cortarles las alas y hasta seríamos capaces de permitirles volar. Todos queremos hijos inteligentes que saquen notas muy buenas y que puedan acceder al escalón más alto, pero muchas veces nos olvidamos de preguntarles cómo se sienten, qué anhelan, qué les atormenta o qué les hace realmente felices. ¿Cuántas familias no se habrán roto por malentendidos absurdos al jugar todos sus miembros a simular sentir lo que no sienten por los demás o por jugar a negar lo que sí sienten? Tanto que reivindicamos la importancia de ser uno mismo y luego resulta que nos da miedo serlo y no tenemos mejor modo de demostrarlo que reprendiendo a quienes no tienen tantas manías. Definitivamente, los humanos somos unos tipos demasiado extraños. No nos entendemos ni nosotros mismos."
Cuanta triste verdad en sus sabias palabras. Maravillosa reflexión a propósito de un post sobre educación emocional que escribí hace un tiempo y que podéis leer aquí.


El arte de validar las emociones debe practicarse con naturalidad y sin miedo. Por favor tomémosnos en serio este asunto,  cuidemos la salud emocional de las futuras generaciones y dejemos de repetir una y otra vez los errores del pasado.
Nunca es tarde si la dicha es buena. 

domingo, 12 de agosto de 2018

Ayudando a gestionar la frustración (parte 2)

La semana pasada traté el tema de la frustración infantil y de la importancia que tiene el trabajar esta emoción de manera temprana e ir preparando el camino para que poco a poco se gestione de una forma más satisfactoria. Si te apetece recordarlo o no tuviste la oportunidad de leerlo, puedes hacerlo aquí.

Hoy continúo con este tema y traigo una recopilación de diversas técnicas,  métodos y recursos que pueden sernos de gran utilidad en este proceso no siempre agradable y para nada sencillo. Apoyarnos en estas técnicas , actividades y recursos nos va a  ayudar a reforzar conductas,  a  afrontar situaciones complicadas y a dotarnos de una mayor seguridad y fortaleza para hacer frente al reto que supone aprender a gestionar de manera exitosa la frustración.

Actividades para ayudar a manejar la frustración 

Son muchas las actividades que podemos poner en práctica con la finalidad de entrenar esta habilidad y lograr que poco a poco sea más sencillo afrontarla. He seleccionado tan sólo algunas que yo misma he puesto en práctica y me han resultado exitosas y de gran ayuda y otras que usaré en un futuro no muy lejano. Os dejo con ellas.


  • El frasco de la calma es un método excelente para atraer toda la atención y lograr que poco a poco se vayan tranquilizando. Esta actividad puede beneficiar tanto a pequeños como a mayores ya que ayuda a combatir el estrés y aliviar tensiones . Además,  es algo muy sencillo de fabricar y lo podemos hacer nosotros mismos en casa. Sólo necesitamos un tarro de cristal, agua,  pegamento y purpurina.  


Observar los movimientos de la purpurina en el líquido del bote tiene un efecto hipnotizante y es precisamente eso lo que hace que nuestro estado emocional se relaje, ayudando a ganar la batalla a la frustración y la rabia.



  • Los beneficios de practicar yoga alcanzan el terreno físico y psicológico. Instruir en el control del estado mental,  así como usar la respiración de forma adecuada,  es una forma estupenda de dotar a los niños de herramientas para gestionar emociones complicadas,  y resulta determinante para la inteligencia emocional .

  • Usar la distracción de contar o enumerar nos permite activar la parte más racional del cerebro para de esta forma canalizar toda la energía de la frustración y apaciguar el malestar emocional.  Por ejemplo, podemos contar los dedos de la mano, los dedos de los pies, las piedras que tenemos alrededor si estamos al aire libre, o cualquier cosa que se nos ocurra en ese momento.  La cuestión es contar. Este truco ayuda a poner fin al secuestro emocional en el que se encuentran los más pequeños cuando la realidad y sus expectativas no confluyen.


Literatura infantil

Benditos cuentos que tanto nos aportan a peques y adultos. Son un recurso estupendo para trabajar multitud de aspectos en la crianza y educación de los niños, siendo nuestros perfectos aliados para inculcar valores,  normalizar sentimientos y tratar temas complejos o sensibles.

Cuentos que trabajen la educación emocional hay muchísimos, afortunadamente es un tema que se le está dando todo el valor que merece. Si nos adentramos en la literatura infantil que trata el tema de las emociones , nos sorprenderemos gratamente. Hay un sinfín de opciones y para todas las edades.

En concreto,  los cuentos que trabajan las emociones como la rabia,  la furia y la frustración , se muestran como historias donde además de explicar que sucede cuando nos sentimos enfadados y algo no ha salido como deseabamos; nos proporcionan lecciones y aprendizajes prácticos para afrontar con mayor facilidad esos traspiés y esa fuerza emocional que nos invade y nos lleva a comportarnos con rabia y agresividad, con nosotros mismos o/y con los demás.

A continuación tenéis una pequeña selección de cuentos que tratan este tema, y que no pueden faltar en nuestra biblioteca infantil.



No me invitaron al cumpleaños 

  Su autora es la escritora y psicóloga Susanna Isern y en casa nos encanta. La descubrimos con su obra Abecemociones, muy recomendable.
Es una autora muy comprometida con la educación de las emociones y prueba de ello es la cantidad y calidad de sus trabajos en este sentido.

Este cuento es ideal para tomar contacto con hechos cotidianos y desagradables que pueden hacernos sentir mal,  molestos, dolidos y frustrados.
Lo mejor de este libro es que además de enseñarnos que las cosas no siempre son como desearíamos que fueran, a veces no lograr lo que queremos puede resultar positivo.


Mapache quiere ser el primero 

Un cuento ideal para mostrar a los niños que no se puede siempre ganar y que hay cosas mucho más importantes y gratificantes que pasamos por alto cuando nos centramos únicamente en salir victoriosos.
De nuevo Susanna Isern nos acerca al mundo de las emociones. Esta vez trabaja sentimientos como la envidia,  el optimismo,  el pesimismo y la frustración.

Sofía, La Vaca Que Amaba La Música 

Es una historia ideal para transmitir importantes valores en los más pequeños.  Apoyar  a las personas que queremos para que luchen por sus sueños aunque ello conlleve nuestra tristeza,  ser perseverante y creer en uno mismo , manejar la rabia que provocan las injusticias y tener una actitud proactiva para cambiar esa realidad. Es una obra muy completa que lanza un potente mensaje para los peques,  enseñándoles a no rendirse y dejarse llevar por la frustración.

Las jirafas no pueden bailar 

Chufa,  la protagonista de esta historia tendrá que enfrentarse a sus miedos y vencer su frustración para lograr su propósito. Es un libro con unas ilustraciones muy chulas y muy divertidas por ser pop up.



Para terminar,  os dejo un recurso de gran utilidad y que puede aportarnos más conocimientos y herramientas para abordar el tema en cuestión.  Se trata de una guía para fomentar el autocotrol y la tolerancia a la frustración.  Podéis acceder a ella aquí.