sábado, 28 de abril de 2018

Crianza Respetuosa y respeto para quien la practica


Un papá haciendo verdadera mágia y un gran esfuerzo personal por conseguir ganarle un pulso al tiempo, a sus horarios, y brindarle a su hija el mejor de los regalos; tiempo. Una mamá comprometida hasta la médula por ofrecer una crianza respetuosa, consciente y con plena dedicación; porque sé que es el trabajo más difícil, más  importante y el más satisfactorio y bonito de toda mi vida. Un papá que siente y piensa lo mismo.

Decía aquí que la maternidad me ha transformado considerablemente tanto en la forma de pensar como en la forma de sentir y actuar. La esencia sigue estando ahí es cierto,  pero es innegable que soy otra persona distinta.  Se han modificado mis prioridades y se han reforzado y consolidado mis principios.
He aprendido intensamente lo que significa amar sin límite alguno. He experimentado lo duro que es enfrentarse a la crianza sin tener una red social cercana, una tribu que en determinados momentos pueda brindarte su ayuda y colaboración, que empatice contigo, que comparta experiencias y entienda tus aspiraciones, tus miedos, tus sentimientos y tus pensamientos.

Hemos tenido que hacerlo sólos y esta soledad de la que hablo junto a la inexistente conciliación laboral nos ha llevado al límite en alguna ocasión . Y de ello tambien hemos aprendido grandes lecciones, hemos conseguido mejorar y aprender de los errores.
Es muy duro criar a un hijo en esta soledad física y moral. Resulta agotador criar a un hijo teniendo que dar continuas explicaciones a los tuyos, de tus maneras de hacer y actuar. De porque te gusta hacer las cosas así o porque no te gusta hacerlas asá; de porque crees que no deberían hacer determinada cosa o decirle a la niña un comentario concreto.
Este ambiente te hace sentir incómoda, son situaciones engorrosas que perturban la armonía. Siempre se ha dicho que la confianza da asco, y es cierto que cuanta más cercanía, cuanto más allegados; más embarazosas son estas situaciones . Es como una mezcla entre choque generacional y choque cultural lo que produce esta disparidad de estilos.
Advierten con extrañeza mis maneras de pensar o actuar y cuestionan ; aunque no siempre sea a través de la palabra; lo que pienso y creo sobre la crianza y la educación asi como lo que pongo en práctica con nuestra hija. Esta conducta me produce sentimientos desagradables y ambivalentes. Me molesta ser a sus ojos,  la rara, la extravagante, la tiquismiquis, la estrafalaria, la grotesca, la peculiar , la diligente.

 Tan sólo soy una madre que queriendo lo mejor para su hija no aplica determinadas costumbres, métodos y conductas en la crianza y educación, prefiriendo poner en práctica su propia filosofía .Y ojo que esto no quiere decir que sea mejor que nadie por hacerlo así o asá , pero tampoco peor. Sólo intento ser coherente con lo que pienso y siento que debo hacer.

                               Foto: Google

Lo siento pero yo quiero consolar a mi hija cuando lo necesita. Le quiero dar y mostrar cariño cuando está cansada, aburrida, agobiada, irritada, frustrada y su comportamiento no es el más adecuado a los ojos de los adultos. Creo en el quiéreme cuando menos lo merezca porque es cuando más lo necesito.

Quiero reconocer su derecho a comportarse como lo que es, una niña. Quiero respetarlo y que se le respete.

No quiero imponerle lo que debe sentir, sino más bien quiero acompañarle en el camino para reconocer y manejar sus emociones. Quiero respetarlas y enseñarle a que ella misma también respete las emociones de los demás.

No quiero sugerirle ni obligarle a dar besos ni muestras de cariño , si no es lo que ella desea. Quiero que sea ella la que decida como y cuando mostrar su afecto.
 Por supuesto no permito que se le chantajee con brindarle más o menos cariño en función de su conducta y sus muestras de cariño hacia los demás. No se quiere con condiciones, no al amor condicional.

No quiero contaminarle el pensamiento con nocivos e injustos estereotipos y prejuicios. No hay ningún dogma que seguir ni que venerar, no hay que ser así o asá,  no hay que jugar a cosas de niñas, no hay que fomentar la crítica, la competitividad y la envidia sino más bien la cooperación y la empatía. No hay que comparar, hay que comprender la maravillosa individualidad del ser humano; único e irrepetible en todo su ser. Al mismo tiempo hay que poner en valor la riqueza de la diversidad.

No quiero juzgar constantemente y colocar etiquetas. No se es mala, ni cabezota,  ni loca, ni desobediente,  ni buena, ni cariñosa, ni nada. Se es una personita con diferentes estados y atributos en diferentes situaciones.  Estos estados no definen nunca a la persona en su totalidad.
No voy a jugar con su autoestima ni voy a comprometer su identidad.

Lo siento pero no estoy dispuesta a perpetuar este tipo de educación porque no creo en ella y no le encuentro beneficio alguno.  No seguiré la doctrina del adultismo. Por supuesto respetaré a las personas que sí que la pongan en práctica con sus pequeños y sus pequeñas, porque cada familia debe tener la absoluta libertad para elegir como quiere educar. Por eso yo también quiero sentir esa libertad, sin cuestionamientos,  sin suspicacias,  sin lecciones, sin postergaciones.

Y con el tiempo hemos logrado hacer una pequeña pero valiosa tribu, un microcosmos donde sentirse respaldado y encontrar aliento, sentir empatía y respeto.





13 comentarios:

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    1. Muchas gracias Marian, me alegro que te haya gustado. Sólo expresó lo que pienso y siento. La maternidad es dura pero maravillosa, tú tienes mucha más experiencia en esto de ser una gran mamá 😉

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  2. Qué importante es ese microcosmos, un espacio, unas personas que le dan seguridad. Me quedo con una de las cosas super positivas que comentas al principio: he aprendido a amar sin límite, añado: he conocido el amor más puro que existe, es brutal. Un abrazo guapa!

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    1. Puro y maravilloso, verdadero y palpitante, intenso e incondicional. Es un amor brutal si! Me encanta tu comentario Silvia!
      Gracias por formar parte de ese microcosmos.
      Un abrazo muy fuerte!

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  3. Muy buen trabajo, coomo bloguera y como madre. A mí me enganchas ya solo con el titular y las primeras líneas.

    Un abrazo y a seguir adelante!

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    1. Cuanto te agradezco tu apoyo y cariño , gracias por pasarte por aquí y comentar.
      Un abrazo fuerte ,Santi .

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  4. Pues me parece perfecto!!! Coincidimos en prácticamente todo en la filosofía de crianza. Y sobre todo, lo de no seguir las normas que nos imponen y dejarse llevar por la propia intuición y decisiones. Y sobre todo, con Amor, todo fluye. Un saludo!!

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    1. Me alegra que coincidamos Rocío, es complicado luchar contracorriente y romper con las normas y los convencionalismos pero muy gratificante escucharte y hacer las cosas Cómo tu crees que las tienes que hacer. Eso de agradar a los demás, por mucho que sean cercanos , como que no !

      Gracias por tu aportación, un abrazo!

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  5. Totalmente de acuerdo contigo, Bibiana!!! Yo digo que si tengo que hacer algo que no me gusta o me hace sentir mal con respecto al niño... es porque no tengo que hacerla, por muy impuesta que sea esa cosa... Hay que educar desde el corazón, desde el amor, desde el cariño, desde el respeto... solo así estaremos seguras (y no siempre jejej) de que hacemos lo mejor por y para ellos.
    Un beso enorme!!

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    1. Exacto Carmen, veo que estamos en la misma onda. La coherencia y la conciencia no son asuntos para menospreciar, y a quien no le guste pues es su problema! Bastante tenemos con la crianza y lo dura que es como para soportar presiones y juicios externos de los que deberían callar o apoyar. Ala, bien a gusto me he quedado!! Ja ja
      Un besazo tesoro!

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  6. Te mando un poema para niños, échale un vistazo Bibiana. Seguro que te gusta.

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  7. Una reflexión muy profunda y con muchas verdades. Ánimo porque aunque sea duro por las situaciones embarazosas, es el camino correcto. Y sé que el tiempo os dará la razón con los resultados obtenidos ^^

    ¡Saludos!

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    1. Agradezco mucho tus palabras de aliento Vanessa, porque a pesar de saber que estamos en la senda correcta hay veces que no se puede evitar que a una le flaqueen las fuerzas. Pero ahí seguimos, hasta el final! !
      Un besazo corazón!

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