miércoles, 19 de septiembre de 2018

Resiliencia: la clave de la felicidad


Un proverbio holandés dice que no puede impedirse el viento,  pero pueden construirse molinos. Vendría a ser como, si la vida te da limones haz limonada.

La felicidad está sobrevalorada, mitificada  distorsionada y manipulada. La felicidad no consiste en no padecer infortunios y desdichas. La felicidad se construye desde la plenitud del espíritu personal,  desde el orgullo y la satisfacción de haber superado obstáculos , sorteado imprevistos y alcanzado retos. O al menos, haberlo intentado con vigor, firmeza y tenacidad.
Es muy importante adoptar una actitud positiva ante las situaciones y adversidades que se nos presentan a lo largo de la vida. Es tan importante o incluso más importante que la misma dificultad u obstáculo al que enfrentarnos, porque de esa actitud dependerá la energía y dedicación que pongamos para lograr lo que nos propongamos. El empeño que se forja con una actitud positiva y optimista es digno de conquistar mayores logros y obtener una mayor recompensa a nivel personal; con independencia del resultado final.

La magia de la vida reside en ser capaces de vivir, de aceptar la realidad,  de digerir los acontecimientos y obtener sus nutritivas lecciones.Y si, en ocasiones la vida es dura y cruel; la realidad implacable e injusta y la existencia se torna insoportable.  Este angosto camino que parece convertirse en una tortura incesante no deja de ser un sendero hacia un bello y sereno paraje, que aún a mucha distancia y lejanía,  logrará resarcir y reparar nuestras fracturas vitales y emocionales. Lo único que debemos hacer es resistir,  y para ello debemos ser resilientes. Si ejercitamos esta habilidad personal alcanzaremos más facilmente la llave para superar con éxito las diversas crisis vitales por las que inevitablemente ha de pasar el ser humano.

La resiliencia es la capacidad del ser humano de experimentar sucesos traumáticos,  sobreponiéndose a ellos y saliendo fortalecido de los mismos.
Según la RAE, la resiliencia es la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.
También se recoge la definición que en el marco de la física se da a los materiales, mecanismos o sistemas para volver a su estado inicial una vez finalizada su exposición perturbadora.
Y es que la psicología tomó este término de la física para describir las reacciones humanas y los procesos de adaptación, incorporando el valor añadido de la reestructuración de los recursos psicológicos para crecer como persona.
Mientras que los materiales o mecanismos únicamente regresan a su estado inicial, ya hemos visto que en los seres humanos la resiliencia no sólo regenera sino que empodera y robustece.



El origen de este término en el campo de la psicología lo encontramos en el autor de la teoría del apego John Bowlby, aunque el responsable de lograr que se difundiera a gran escala fue el autor de entre otras obras maestras," Los patitos feo"  y "El murmullo de los fantasmas " ;Boris Cyrulnik; psiquiatra, neurólogo y psicoterapeuta francés . La infancia de Boris Cyrulnik se desarrolló en medio de la Segunda Guerra Mundial y padeció los horrores de la barbarie del holocausto nazi.

 Jorge Barudy,  neuropsiquiatra y terapeuta familiar chileno es sin lugar a dudas otro gran referente en este tema. Al igual que Cyrulnik ,lo es tanto por su historia personal como por su contribución profesional. Y es que Jorge Barudy es un gran ejemplo de resiliencia y coraje ante la adversidad. Él vivió en primera persona las torturas y los horrores del régimen chileno de Augusto Pinochet.

 Este autor concluye que puede diferenciarse entre resiliencia primaria y resiliencia secundaria. La primera de ellas está estrechamente condicionada por los primeros años de nuestra existencia, es decir por las experiencias vitales de nuestra infancia. Así pues, el apego y los vínculos creados durante la crianza, los estilos educativos y las interacciones sociales durante la infancia son la base de referencia para consolidar una personalidad resiliente.
Por lo tanto, poco o más bien nada podemos hacer para modificar nuestra resiliencia primaria. Sin embargo,  sí podemos ejercitar con convicción la resiliencia secundaria.  Ésta se caracteriza por conformarse en la edad adulta a través de las continuas experiencias y sus efectos, emociones y maneras de proceder ante los mismos.  Este talante que se va tallando con el paso del tiempo y las vivencias conformará nuestra personalidad , continuamente maleable siempre y cuando seamos conscientes de ello y mantengamos una actitud proactiva.

Las personas resilientes no sólo se caracterizan por mantener una visión realista y al mismo tiempo optimista de la vida. Junto a la actitud positiva y el sentido del humor,  las personas resilientes se valen del autoconocimiento y el ser conscientes de sus potencialidades y de sus limitaciones. Saben lo que son capaces de realizar y creen en sus competencias,  mostrándose flexibles ante los cambios e imprevistos. Asimismo disponen de habilidades creativas que les ayudan a afrontar las situaciones complicadas y a salir airosas de ellas.
Otro aspecto fundamental de las personas resilientes es la gestión que realizan de sus emociones. Saben que no pueden controlar lo que sucede y lo que les hace sentir la realidad, pero si que saben que son responsables de lo que hacen con esos sentimientos y emociones.

Ser resiliente no es un atributo personal sino más bien una actitud ante la vida. Una actitud que entrenándose de manera constante y persuasiva nos ofrece la posibilidad de disfrutar de una de las habilidades más poderosas y extraordinarias del ser humano.


" Las personas más bellas con las que me he encontrado son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento,  conocido la lucha, conocido la pérdida,  y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación,  una sensibilidad  y una comprensión de la vida que las llena de compasión,  humildad y una profunda inquietud amorosa. La gente bella no surge de la nada"( Elisabeth Kubler- Ross)

lunes, 3 de septiembre de 2018

Reconocer y validar las emociones: siente y acéptalo

Se terminaron las vacaciones y comienza la vuelta a nuestro día a día,  a nuestros quehaceres diarios. Tengo que deciros que vengo cargada de ilusión y con multitud de pensamientos que compartir con vosotr@s,  pero también he de reconocer que me está costando un poquillo coger el ritmo. No seré muy dura conmigo misma,  así que espero que sea cuestión de tiempo.

Quiero comenzar este nuevo periodo reflexionando acerca de la gran carencia emocional y la absoluta falta de consciencia que tienen las personas sobre dicha carencia. 
A lo largo de todo el verano y de las vacaciones,  las interacciones con personas más o menos conocidas se han incrementado y ello ha dado lugar a situaciones variopintas,  algunas más agradables que otras, pero todas cargadas de analfabetismo emocional. 

Yo entiendo por analfabetismo emocional al conjunto de pensamientos, actitudes y conductas que ignoran e incluso menosprecian el valor de las emociones y de  la necesidad de aceptar lo que se siente.

Cansada de lidiar continuamente con este analfabetismo emocional, necesito desahogarme con tod@s vosotros y ya de paso incidir una vez más en lo importante que es saber reconocer y darle importancia a las emociones. ¿ Por qué las personas se empeñan en negar y enmascarar algunas emociones? ¿Acaso creen que así,  por arte de magia se van a esfumar?  Pues no,  no lo hacen, sólo quedan enterradas y sepultadas en lo más profundo de nuestro ser, ansiosas de encontrar una salida y un reconocimiento; necesitadas de valor y atención.

Si no dejamos que se manifiesten cuando lo necesitan, aumentamos la presión y la carga emocional y con ello incrementamos los sentimientos negativos que volvemos a ocultar y negar.
Así,  dentro de una espiral destructiva,  terminaremos explotando y liberando todo el cúmulo emocional de una forma insana, peligrosa y dañina. Por no haber mostrado nuestro descontento o frustración,  por no haber llorado cuando lo necesitábamos,  por no haber dicho lo mal que nos sentíamos,  terminaremos afrontando esas emociones a través de explosiones de ira descontrolada,  de agresividad desmedida, o bien de conductas compulsivas y destructivas. La desmesurada cantidad de personas con problemas de conducta, agresividad , adicciones, trastornos de ansiedad, trastornos de alimentación, baja autoestima, depresión, etc , encuentran en gran parte su raíz en este déficit de educación emocional.



De ahí la suprema importancia de tomarse muy en serio la educación emocional de los más pequeños. Resulta crucial para ellos y para el resto de personas que como miembros de una sociedad debemos interactuar a diario.
¿ Por qué cuando un niño se enfada se le dice no te enfades? ¿ Acaso los adultos no nos enfadamos nunca, que somos happy florwers? Pues no,  no lo somos y si aparentas serlo pobre de ti.
En vez de negarle su derecho a expresar su enfado podemos interesarnos en el motivo del mismo, y a la vez que validados su sentimiento intentamos comprender el por qué del mismo.
Sí,  lo se.  Porque es incómodo para los adultos " soportar" el enfado del niño. Esa es la triste realidad. Pero nadie dijo que educar fuera una tarea sencilla y siempre maravillosamente plácida.Así que,  apechugando que es gerundio; piensa y reflexiona antes de decirle a un niño enfadado que no se enfade. Tú como adulto no te indignas cuando te lo dicen, porque yo sí y creo que es lo más normal.

Caso similar es el de los llantos. Y aquí me echo las manos a la cabeza cuando oyes que los bebés tienen que llorar para que se les ensanchen los pulmones. ¡Ya! Sin embargo cuando ya son un poquito más grandes, como ya los han ensanchado bien de tanto llorar y no hacerles ni caso, lo que procede es hacer todo lo posible porque no lloren.
Vamos, lo que es hacer las cosas completamente al revés. Los bebés si lloran es porque necesitan algo, sí necesitan. Alimentarse,  dormir, liberar gases, pañal limpio, sentir la proximidad y el contacto con su madre principalmente, etc. No necesitan ensanchar los pulmones.
Y los niños cuando lloran por la causa que sea, dolor, frustración , rabia, cansancio...; necesitan expresarse y que se le de validez a su sentimiento. ¿ Tú cuando estas triste o sientes impotencia no tienes ganas de llorar? Es lo más natural del mundo,  y lo más sano. Llorar drena el alma y permite ver las cosas con más serenidad y más claridad.
Los niños deben entender que es normal llorar cuando se está triste y disgustado , y que una vez pase se sentirá mucho mejor.

Sí,  lo se, lo hacen con buena intención. ¿Qué tiene de buena intención que le digan a un niño que no llore que se pone muy feo? Yo no encuentro ni un ápice de buenas intenciones reales en esta lapidaria frase, como tampoco la encuentro en la versión de no llores que ya eres mayor, o no llores que no pasa nada.

Como muy bien me dijo hace escasos días mi queridisima Estrella Pisa , autora de Sinaptando , un blog sobre psicología que invita a reflexionar sobre cuestiones trascendentales :

"Si las personas fuésemos plenamente conscientes del daño que les llegamos a hacer a los niños cuando les obligamos a secuestrar sus emociones por guardar las apariencias ante el resto de familiares, amigos, compañeros o maestros, quizá dejaríamos de cortarles las alas y hasta seríamos capaces de permitirles volar. Todos queremos hijos inteligentes que saquen notas muy buenas y que puedan acceder al escalón más alto, pero muchas veces nos olvidamos de preguntarles cómo se sienten, qué anhelan, qué les atormenta o qué les hace realmente felices. ¿Cuántas familias no se habrán roto por malentendidos absurdos al jugar todos sus miembros a simular sentir lo que no sienten por los demás o por jugar a negar lo que sí sienten? Tanto que reivindicamos la importancia de ser uno mismo y luego resulta que nos da miedo serlo y no tenemos mejor modo de demostrarlo que reprendiendo a quienes no tienen tantas manías. Definitivamente, los humanos somos unos tipos demasiado extraños. No nos entendemos ni nosotros mismos."
Cuanta triste verdad en sus sabias palabras. Maravillosa reflexión a propósito de un post sobre educación emocional que escribí hace un tiempo y que podéis leer aquí.


El arte de validar las emociones debe practicarse con naturalidad y sin miedo. Por favor tomémosnos en serio este asunto,  cuidemos la salud emocional de las futuras generaciones y dejemos de repetir una y otra vez los errores del pasado.
Nunca es tarde si la dicha es buena. 

domingo, 12 de agosto de 2018

Ayudando a gestionar la frustración (parte 2)

La semana pasada traté el tema de la frustración infantil y de la importancia que tiene el trabajar esta emoción de manera temprana e ir preparando el camino para que poco a poco se gestione de una forma más satisfactoria. Si te apetece recordarlo o no tuviste la oportunidad de leerlo, puedes hacerlo aquí.

Hoy continúo con este tema y traigo una recopilación de diversas técnicas,  métodos y recursos que pueden sernos de gran utilidad en este proceso no siempre agradable y para nada sencillo. Apoyarnos en estas técnicas , actividades y recursos nos va a  ayudar a reforzar conductas,  a  afrontar situaciones complicadas y a dotarnos de una mayor seguridad y fortaleza para hacer frente al reto que supone aprender a gestionar de manera exitosa la frustración.

Actividades para ayudar a manejar la frustración 

Son muchas las actividades que podemos poner en práctica con la finalidad de entrenar esta habilidad y lograr que poco a poco sea más sencillo afrontarla. He seleccionado tan sólo algunas que yo misma he puesto en práctica y me han resultado exitosas y de gran ayuda y otras que usaré en un futuro no muy lejano. Os dejo con ellas.


  • El frasco de la calma es un método excelente para atraer toda la atención y lograr que poco a poco se vayan tranquilizando. Esta actividad puede beneficiar tanto a pequeños como a mayores ya que ayuda a combatir el estrés y aliviar tensiones . Además,  es algo muy sencillo de fabricar y lo podemos hacer nosotros mismos en casa. Sólo necesitamos un tarro de cristal, agua,  pegamento y purpurina.  


Observar los movimientos de la purpurina en el líquido del bote tiene un efecto hipnotizante y es precisamente eso lo que hace que nuestro estado emocional se relaje, ayudando a ganar la batalla a la frustración y la rabia.



  • Los beneficios de practicar yoga alcanzan el terreno físico y psicológico. Instruir en el control del estado mental,  así como usar la respiración de forma adecuada,  es una forma estupenda de dotar a los niños de herramientas para gestionar emociones complicadas,  y resulta determinante para la inteligencia emocional .

  • Usar la distracción de contar o enumerar nos permite activar la parte más racional del cerebro para de esta forma canalizar toda la energía de la frustración y apaciguar el malestar emocional.  Por ejemplo, podemos contar los dedos de la mano, los dedos de los pies, las piedras que tenemos alrededor si estamos al aire libre, o cualquier cosa que se nos ocurra en ese momento.  La cuestión es contar. Este truco ayuda a poner fin al secuestro emocional en el que se encuentran los más pequeños cuando la realidad y sus expectativas no confluyen.


Literatura infantil

Benditos cuentos que tanto nos aportan a peques y adultos. Son un recurso estupendo para trabajar multitud de aspectos en la crianza y educación de los niños, siendo nuestros perfectos aliados para inculcar valores,  normalizar sentimientos y tratar temas complejos o sensibles.

Cuentos que trabajen la educación emocional hay muchísimos, afortunadamente es un tema que se le está dando todo el valor que merece. Si nos adentramos en la literatura infantil que trata el tema de las emociones , nos sorprenderemos gratamente. Hay un sinfín de opciones y para todas las edades.

En concreto,  los cuentos que trabajan las emociones como la rabia,  la furia y la frustración , se muestran como historias donde además de explicar que sucede cuando nos sentimos enfadados y algo no ha salido como deseabamos; nos proporcionan lecciones y aprendizajes prácticos para afrontar con mayor facilidad esos traspiés y esa fuerza emocional que nos invade y nos lleva a comportarnos con rabia y agresividad, con nosotros mismos o/y con los demás.

A continuación tenéis una pequeña selección de cuentos que tratan este tema, y que no pueden faltar en nuestra biblioteca infantil.



No me invitaron al cumpleaños 

  Su autora es la escritora y psicóloga Susanna Isern y en casa nos encanta. La descubrimos con su obra Abecemociones, muy recomendable.
Es una autora muy comprometida con la educación de las emociones y prueba de ello es la cantidad y calidad de sus trabajos en este sentido.

Este cuento es ideal para tomar contacto con hechos cotidianos y desagradables que pueden hacernos sentir mal,  molestos, dolidos y frustrados.
Lo mejor de este libro es que además de enseñarnos que las cosas no siempre son como desearíamos que fueran, a veces no lograr lo que queremos puede resultar positivo.


Mapache quiere ser el primero 

Un cuento ideal para mostrar a los niños que no se puede siempre ganar y que hay cosas mucho más importantes y gratificantes que pasamos por alto cuando nos centramos únicamente en salir victoriosos.
De nuevo Susanna Isern nos acerca al mundo de las emociones. Esta vez trabaja sentimientos como la envidia,  el optimismo,  el pesimismo y la frustración.

Sofía, La Vaca Que Amaba La Música 

Es una historia ideal para transmitir importantes valores en los más pequeños.  Apoyar  a las personas que queremos para que luchen por sus sueños aunque ello conlleve nuestra tristeza,  ser perseverante y creer en uno mismo , manejar la rabia que provocan las injusticias y tener una actitud proactiva para cambiar esa realidad. Es una obra muy completa que lanza un potente mensaje para los peques,  enseñándoles a no rendirse y dejarse llevar por la frustración.

Las jirafas no pueden bailar 

Chufa,  la protagonista de esta historia tendrá que enfrentarse a sus miedos y vencer su frustración para lograr su propósito. Es un libro con unas ilustraciones muy chulas y muy divertidas por ser pop up.



Para terminar,  os dejo un recurso de gran utilidad y que puede aportarnos más conocimientos y herramientas para abordar el tema en cuestión.  Se trata de una guía para fomentar el autocotrol y la tolerancia a la frustración.  Podéis acceder a ella aquí.


martes, 31 de julio de 2018

Impulsando la tolerancia a la frustración : Parte I

Hace unos días os hablaba de resiliencia. Esa mágica capacidad de sobreponerse a las inclemencias vitales y salir fortalecido de ellas. Un proceso complicado y costoso que conlleva; entre otras cosas; ser capaz de tolerar la frustración con maestría y serenidad. Y de frustración va hoy la cosa. Sí , de esa amarga e incómoda emoción que sentimos cuando se truncan nuestros deseos y anhelos, cuando se desvanecen las posibilidades de lograr un objetivo o una meta concreta. Esa mezcla de rabia, impotencia y tristeza que se manifiesta cuando no alcanzamos lo que queremos. Esa desilusión enfurecida que trata de apoderarse de nuestra templanza cuando algo sale mal.
 A priori los adultos deberíamos saber gestionar adecuadamente esta emoción, ya que teóricamente contamos con más herramientas para afrontarla y con un tiempo vital más dilatado para haberla entrenado . Sin embargo, los más pequeños se sienten abrumados por su fuerza arrolladora y les resulta una tarea difícil de realizar con éxito. De ahí que las explosiones de rabia sean episodios comunes en la primera infancia. De ello y de como afrontar estas situaciones hablo largo y tendido en Como afrontar las rabietas con éxito.

 Una vez más, los adultos debemos adoptar el rol de guías y acompañantes para que sientan seguridad y aliento en los momentos en los que les secuestre su cerebro inmaduro . Para mostrarles el modo de lidiar con estos huracanes emocionales y aprender a tolerar la frustración,  aceptando que forma parte de la vida y como tal es inevitable sentirla en determinadas situaciones. Enseñarles al tolerar y controlar la frustración es permitirles que puedan afrontar con una actitud más proactiva y positiva cualquier reto, dificultad o traspiés  que se les presente.


COMO AYUDARLES A MANEJAR LA FRUSTRACIÓN

Como he dicho muchas veces; y no me cansaré de repetirlo; los vínculos, el apego seguro y la comunicación que establezcamos con nuestros hijos van a determinar en gran medida la base de una personalidad equilibrada y resiliente , capaz de gestionar bien las frustraciones. Sí construimos unos cimientos sólidos sobre los que poder apoyar cada experiencia vital sin temor al derrumbe, sin lugar a dudas el proceso será mucho más sencillo y fructífero.
Así que es cuestión de tiempo y tenacidad. Los primeros años de vida de los niños exigen un férreo compromiso con su educación y aprendizaje , así como altas dosis de paciencia, coherencia,  algunos límites y mucho mucho cariño. En esta primera etapa,  los más pequeños son incapaces de comprender que las cosas no pueden ser siempre inmediatas y satisfechas,  y este descubrimiento va a ser fuente de sus frustraciones. Tranquilos,  todo pasará y poco a poco su cerebro madurará  y les permitirá comprender que el mundo no gira alrededor de ellos y de sus deseos, así como que el resto de las personas también tenemos nuestros propios deseos y necesidades. Sólo debemos estar a su lado y usar el diálogo para explicarles lo que les sucede; ponerle nombre a sus sentimientos y consolar.

Es necesario que experimenten la frustración. Sí por el contrario,  les evitamos por todos los medios que la sientan, estaremos propiciando el caldo de cultivo perfecto para que nuestro hijo termine convirtiéndose  en un ser tirano,  déspota,  desconsiderado, violento, egoísta y débil. Una persona que no afrontará de manera saludable y constructiva las adversidades de la vida y que no adquirirá una habilidades sociales que le permitan relacionarse sin grandes conflictos y continúos problemas. Una persona impulsiva que tampoco sabrá conectar con su interior y reflexionar. En definitiva,  una persona con baja autoestima y serias dificultades para desenvolverse en las situaciones menos cómodas y placenteras que la vida nos tiene preparadas.

Como padres y educadores tenemos que desterrar el chip sobreprotector y concienciarnos de que no van a ser más felices porque les libremos de sentir fracaso y desilusión, sino todo lo contrario. Debemos transmitir la idea de que detrás cada error y de cada intento frustrado hay un aprendizaje con el que llenar la mochila de las herramientas personales.
Hay que inocularles valores y actitudes como el esfuerzo, la perseverancia, la lucha para conseguir metas y objetivos ; así como la importancia de cultivar el respeto a los demás;  la empatía y la asertividad.

Igual de importante es establecer unos límites  claros y congruentes que les doten de seguridad y sean una referencia a la hora de comportarse e interactuar. Ya he comentado en otras ocasiones los peligros de una educación excesivamente permisiva y entre otros efectos, siendo demasiado condescendientes tan sólo conseguiremos que nuestro hijo no adopte una actitud proclive a tolerar las frustraciones.

Por lo tanto, ya hemos visto que nuestro rol como padres y educadores es decisivo en la adopción de actitudes positivas, reflexivas y abiertas a aceptar fracasos y negativas.

En la segunda parte de este post incluiré algunas técnicas y  ciertos recursos  que pueden ser de gran ayuda en esta laboriosa función de amparar y contribuir en la tarea de gestionar convenientemente la frustración. No os los perdáis.








sábado, 21 de julio de 2018

La diversidad familiar a través de los cuentos

Los profundos cambios sociales acaecidos en las últimas décadas han traído consigo una transformación en la composición de la familia,dando lugar a múltiples y variadas posibilidades de convivencia y funcionamiento de este sistema socializador y educativo por antonomasia. La familia es la institución en la que se forja la personalidad, en la que se interiorizan los principios y valores que conformarán nuestra ética y moral;es el seno donde se aprenden las normas sociales que nos permitirán vivir en sociedad y formar parte de una comunidad.

 Como decía, el dinamismo económico y social ha dado lugar a nuevos paradigmas y maneras de afrontar la vida y esto ha tenido una repercusión directa sobre la configuración de la familia. Así pues, el nacimiento de la democracia en nuestro país y la profunda transformación legal y social ha contribuido de buena manera a esta diversidad familiar actual. Un claro ejemplo de esto lo encontramos en el Código Civil de 1981. Con la posibilidad de disolver los matrimonios nació una nueva figura jurídica, el divorcio. Se abría paso la posibilidad de poner fin a una unión desdichada y caduca, a la vez que se normalizaba socialmente el deseo de querer pasar página y rehacer tu vida, bien en solitario o bien con una nueva pareja.
Lo que hasta entonces había sido una familia tradicional, nuclear o extensa, daba paso a las familias monoparentales y a las familias reconstituidas. Las primeras pueden surgir igualmente por decisión propia, es decir, tanto un hombre como una mujer toman libremente la decisión de ser padres en solitario. Existen diversos caminos hacia la maternidad y paternidad además de la conveccional concepción. Desde las ya evolucionadas técnicas de reproducción asistida para las mujeres, hasta la controvertida gestación subrogada; pasando por la adopción y el acogimiento preadoptivo.
 Por su parte, las familias reconstituidas han aumentado considerablemente estos últimos años. Fruto de esos cambios legales y esa aceptación social, son muchas las familias que se conforman con nuevos miembros de diferente consanguinidad, y son bastantes los padres y madres que deciden tener hijos con sus nuevas parejas.

 Otro hito alcanzado recientemente es la aceptación social y también legal del amor entre las personas de un mismo sexo. Un paso más en este sentido es el de aceptar que puedan ejercer la apasionante tárea de criar y educar a un hijo con las mismas garantías de éxito que las personas con sexos opuestos. Y es que no se educa con el órgano genital sino con la cabeza y el corazón. Así pues, sea como fuere la familia conformada, lo importante para que ésta juegue su trascendental labor de manera correcta es que exista un equilibrio ; u homeostasis para los más técnicos; es decir que su estructura permita un crecimiento y desarrollo saludable y ofrezca un entorno seguro donde crecer.


 Toda esta diversidad familiar ha sido plasmada con gran acierto en la literatura infantil, presentándose ésta como una gran aliada para enseñar y reforzar valores , conocimientos y conductas. Los que me conocéis bien sabéis lo mucho que me gusta echar mano de los cuentos para mostrar a los niños lo que el mundo nos tiene preparado. A los peques les permite entender más fácilmente las dudas e inquietudes que pueden surgirles sobre su propia historia o sobre la vida de otras personas de su entorno; y a nosotros nos permiten establecer canales de comunicación perfectos para que el mensaje llegue a buen puerto. Por eso, os traigo una pequeña selección de cuentos que tratan el tema de la diversidad familiar.


  • Un puñado de botones , de Carmen Partes.  Editorial Createspace Independent Publishing Plataform
De muy reciente publicación,  este cuento es perfecto para transmitir la idea de la singularidad de cada familia. La reseña del editor nos subraya " no todas las familias son iguales. Cada familia es diferente, única y especial".

  • Tengo una mamá y punto , de Francesca Pardi . Editorial Picarona
Su autora, madre homosexual,  lanza un potente mensaje a los niños ensalzando el valor de la familia por el bienestar y la felicidad que aporta a sus miembros y no por su composición. 

  • Con Tango son tres , de Justin Richardson y Peter Parnell. Editorial Kalandraka
Precioso cuento basado en una historia real en la que dos pingüinos macho tienen muy claro su deseo de ser papás. Empeñados no dudan en incubar una piedra, hasta que un buen día el cuidador del zoo les coloca un huevo en su lugar . De ese huevo nace Tango.

  • Mamá y mami sueñan con un bichito de luz, de Judit Franch.  Editorial Liberum Vox Books

Un cuento ideal para explicar la reproducción asistida en los casos en los que una pareja de mujeres desean tener un bebé y formar una familia.

  • ¡Mi familia es de otro mundo! , de Cecilia Blanco. Editorial Uranito Internacional 
Este cuento refleja la diversidad familiar con ternura y amor , a través de las historias de diferentes niños.  Siete familias que por medio de fuertes lazos de amor entre sus integrantes logran resolver sus problemas,  adaptarse a los cambios y aceptar sus pérdidas. 

  • Nacido del corazón , de Berta Serrano. Editorial Kokinos
Una historia para explicarle justamente su historia a un niño adoptado. Y, por supuesto,  para que todos los niños, independientemente de cómo y dónde hayan nacido, aprendan a crecer en la diversidad, comprendiendo que hay diferentes orígenes y distintas clases de familias.
Es un libro perfecto para des dramatizar la adopción y subrayar que lo realmente importante es concebir con el corazón y criar con amor.

 Porque a los niños hay que hablarles con naturalidad de todas las cosas, sin tabúes ni complejos, teniendo únicamente en cuenta su edad y maduración para de esta forma adaptar nuestro discurso a ella.